Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Hasta que te conozco {Killian}
Jue Nov 20, 2014 7:39 am por Kaya Vasíliev

» Deberes y pendientes (Thor Hadarson)
Miér Nov 19, 2014 9:13 am por Lisbeth Rivers

» Resolviendo incógnitas / Anne Meissner - Basteth Kadesh
Mar Nov 18, 2014 2:17 pm por Adam Meissner

» Morning Ms. Clark {Emmy}
Mar Nov 18, 2014 3:51 am por Dorian Bordeaux

» Maybe a little more (Thomas Cooper)
Dom Nov 16, 2014 5:56 am por TJ Cooper

» VIP Exclusive Night (Brian Hoffmann)
Sáb Nov 15, 2014 8:57 am por Brian C. Hoffmann

» Prueba 0 Matt Coulson
Vie Nov 14, 2014 12:16 pm por Angelus Cooper

» Something Wicked this way comes [Anne Meissner]
Vie Nov 14, 2014 8:45 am por Anne Meissner

» A grandes males, grandes remedios [Dorian]
Jue Nov 13, 2014 1:37 am por Angelus Cooper

video del foro
foros hermanos


Afiliados Elite





Afiliados normales

ACTUALIZADAS AFILIACIONES 30/08
Licencia Creative Commons

New Vampire World creado por Angelus Cooper / AlexT. se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
El Rol New Vampire World está basado en una obra de creación propia de los administradores de NVW. La base sobre la que se sostiene New Vampire World tiene todos los derechos reservados a la administración y al creador del foro Ángelus Cooper. Cualquier tipo de plagio y/o manipulación de imágenes gráficas, historia, personajes o demás documentos será denunciado.



VISÍTANOS TAMBIÉN EN:

Premiados


MEJOR PJ MASCULINO
LORENZO CASTIGLIONE
MEJOR PJ FEMENINO
ANNE MEISSNER
MEJOR ESCRITOR/A
LISBETH RIVERS
MEJOR USER
NOMBRE PJ
¿Sabías que...
Emma le tiene fobia extrema a los hospitales?

Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ir abajo

Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 07, 2014 9:09 pm

Reva WilsonRodney Preston

Por fin había llegado el momento tan señalado y estaba hecho un manojo de nervios.

—Mamá ¿me ayudas con el nudo de la corbata? —le pregunto saliendo de mi antiguo dormitorio de casa de mi madre, tras intentar hacerme el dichoso nudo infinidad de veces, pero estoy tan histérico que no soy capaz de dejar la corbata como debería estar.

—A ver mi niño —me dice amorosa saliendo de su dormitorio terminando de acicalarse.

—¡Wow mamá! Estás guapísima —le piropeo silbándola tras pronunciarme al ver lo guapa que está con el vestido azul noche que se ha puesto.

—Anda ya tonto, no seas zalamero —me responde coqueta.

—Qué torpe estás hermano —me dice Rod desde el sofá viendo la tele ya que ha venido vestido de su casa se ha puesto un traje negro con una camisa de color púrpura, ya ha vuelto a hablarme tras haberse pasado semanas sin hacerlo desde que mi hembra se cobrara su venganza personal y yo dejase la clínica.

Le ha costado pero al final ha comprendido mi punto de vista.

—Me tiemblan las manos —respiro hondo mientras mi madre me ayuda con el nudo y me mira comprensiva, a la par que amorosa.

—Cariño mío es normal que estés nervioso, quién no lo está la noche de su unión de manos.

—Yo no —se rió Rod.

—No seas mentiroso, tú estabas hecho un flan —le replico a mi hermano.

—Si vale pero no me temblaban las manos —se mofa descojonándose a mi costa.

—Dejadlo para otro rato chicos —nos reprende nuestra madre—. Pues bueno esto ya está mi niño —me mira de nuevo con ojos brillantes inclinándose para darme un beso en los labios—. ¿Qué hora es ya?

—Tenemos tiempo de sobra —dice Rod—. Cuando queráis nos vamos.

—Esperad unos minutos aún me queda arreglarme el pelo —comenta mi madre volviendo a dirigirse hacia su dormitorio.

Vuelvo a inspirar hondo, me siento acelerado, con el corazón latiéndome a toda prisa, compruebo por enésima vez que lo llevo todo, el lazo que mi madre ha confeccionado para nuestro enlace y con el que unirá nuestras manos, más el regalo que quiero hacerle a mi hembra, gracias también a mi madre que me consiguió poner en contacto con la persona indicada.

—¿Quieres que salgamos afuera? —me pregunta Rod a lo cual asiento—. Mamá te esperamos afuera —le dice a nuestra madre.

—Está bien hijos, no tardo —nos responde desde su dormitorio.

Hace una noche cálida, la temperatura es agradable y ahí está ella mirándonos desde su posición elevada, esta noche se me antoja más sugestiva.

—Nunca pensé que llegaras a casarte —me dice mi hermano mirándome con cariño—, ya creíamos que ibas a quedarte soltero para siempre.

—¿Nos vamos ya? —dice de pronto mi madre a nuestra espalda tras cerrar la puerta de casa, sus cabellos plateados brillan intensos a esta luz.

—Conduzco yo, con lo nervioso que estás capaz de estrellarnos contra un árbol —bromea mi hermano sacando las llaves de su coche.

—Ve tú delante con tu hermano —me dice mi madre.

Durante el trayecto de la casa de mi madre hacia el bosque, hacia su cabaña, no hago otra cosa que pensar en mi hembra, en si estará igual de nerviosa que estoy yo. Cuando me he ido de casa esta tarde para dejarles tiempo para que se prepararan sin agobios y sobre todo para no verla vestida hasta el momento del enlace, parecía tranquila, hasta hemos bromeado con escaparnos para no dar este paso tan importante en nuestras vidas.

…………

Telva PrestonNoomi Preston

—¡Mira tía Dan qué guapa estoy! —exclama Noomi nada más bajarse del coche cuando han llegado a casa, dando una vuelta completa sobre sí misma para que vea el fabuloso vuelo del vestido que lleva, más los pétalos que se mueven.

—Noomi para ya vas a terminar mareada con tanta vuelta —le reprende Telva al bajarse, ataviada con un sencillo vestido de una pieza en color negro, resaltando el fuego natural de su cabello pelirrojo.

—Pero mami es que es taaan bonito el vestido —lleva varias cintas a juego de diversas tonalidades de rosa atadas en sus muñecas, con los brazos estirados ondeándolos al girar y girar, las cintas se mecen como si fuesen ondas en el agua.

—Dan ¿quieres que te ayude? —pregunta Telva cariñosa tras darle un beso y un abrazo, aún no está vestida, han llegado un poco temprano antes de la hora prevista, Noomi estaba ya insoportable y por eso había decidido ir antes a casa de su inminente cuñada.

—¿Dónde está Gina? ¿Se está vistiendo tía Dan? Me ha dicho que tiene un vestido preciosisisisimo —dice correteando hacia las escaleras para subir al piso de arriba en busca de Gina—. ¡Gina, Gina. Mira qué guapa estoy! —chilla por el camino advirtiendo escandalosa de su presencia.

—Esta niña va a volverme loca —se queja Telva con una sonrisa—. Lleva vestida desde las tres de la tarde, no ha habido forma de hacerle entrar en razón para que se vistiera más tarde, desde que le compramos el vestido todos los días con la misma canción, a ver si podía ponérselo.

Vestimenta:
Traje Olivier


Vestido Noomi

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 07, 2014 11:15 pm

Otra vez estaba de pie frente a la cama sin moverse, mirando el vestido estirado sobre la misma y todos los complementos. Bueno, complementos pocos, la alianza que ya llevaba en el dedo, las sandalias de tacón y la liga que le había prometido hacía tiempo a Olivier que iba a llevar, porque con el vestido que había cogido, debido a sus aberturas, no podía llevar ropa interior.
 
Llevaba toda la tarde en la misma posición observando el vestido como si de un momento a otro fuera a darle un mordisco ataviada únicamente con la bata japonesa. Se había movido para ayudar a Gina con sus cosas pero al volver a la habitación se había situado en la misma posición.
 
Los ladridos del Wraith la alertaron de la llegada de alguien antes de escuchar el timbre de la entrada. Con un suspiro se dirigió a la pantalla incrustada en la pared del dormitorio y vio el coche de Telva esperando. Le abrió la puerta del exterior y también del garaje antes de bajar.
 
-Es Noomi. –Le informa a Gina con una sonrisa al pasar por su dormitorio.
 
Bajó por las escaleras, acariciando al perro cuando se situó junto a ella para ir a abrir la puerta del garaje que daba a la casa. Se echa a reír cuando Noomi entra como una exhalación en la casa dando vueltas sobre sí misma, haciendo que el vuelo del vestido se elevara y que los pétalos del bajo se agitaran mientras su madre le llamaba la atención.
 
-Estás guapísima princesa. –Le dice agachándose para darle un beso. –Pero qué vestido más bonito. ¿Me lo cambias? –Le preguntó con una sonrisa. –Creo que me gusta más el tuyo que el mío. –Le guiñó un ojo mientras se levantaba y la pequeña volvía a dar vueltas sobre sí misma.
 
Se acercó a Telva y le devolvió el beso y el abrazo que le tendía. Con la cuñada de Olivier le era más sencillo que con su hermano, quizás porque era muy tierna y cariñosa o porque era muy similar a su amiga Clary. Fuera cual fuese el motivo su instinto no se activaba de la misma manera.
 
-Aún tengo todo pendiente. –Reconoció con un suspiro dirigiéndose hacia las escaleras. –Está en su cuarto y se ha comprado un vestido tan bonito como el tuyo. –Le dijo a la pequeña que no tardó en echarse a correr hacia el cuarto de Gina.
 
Noomi se conocía ya la casa del fin de semana que pasó con ellos hacía algunas semanas, donde las dos no hicieron otra cosa que jugar y hacerle trastadas al pobre Wraith. Un día apareció el pobre con las uñas pintadas de diferentes colores.
 
-Supongo que será normal en los niños. –Comentó mientras subían las escaleras. –Mientras solo te vuelva loca con el vestido ni tan mal. Habrá que ver cuánto tiempo le dura luego limpio.
 
Se detuvo en la puerta del cuarto y miró de reojo a Telva. En la habitación solo habían entrado Olivier, Gina y también Noomi. Ni siquiera sus amigos la habían pisado, ni tampoco el despacho porque era en las únicas dos habitaciones que tenía las imágenes de su familia. Pero eran la familia de Olivier y no deberían de tener nada restringido en casa. No era correcto. Con un suspiro se adentró en la habitación.
 
-Llevo toda la tarde mirando el vestido y sin llegar a ponérmelo. –Comenta situándose de nuevo frente al mismo. Miró un segundo por la cristalera de la terraza, donde el sol aún brillaba. -¿Quieres tomar algo? –Preguntó de pronto volviendo a mirar hacia el vestido.
 
No es que estuviera pensando en huir ni mucho menos. Jamás le haría algo similar a Olivier, pero a pesar de su apariencia tranquila por dentro estaba nerviosa y asustada. Era el paso definitivo, lo último que le quedaba. Se estaba lanzando de cabeza hacia el compromiso y no habría vuelta atrás.
 
-Supongo que debería empezar a vestirme, ¿no? –Le comentó a Telva con una sonrisa. –Creo que solo quedo yo.
 
Con un suspiro se soltó la bata y la dejó en una esquina mientras se acercaba al vestido. No le daba pudor quedarse desnuda delante de Telva, ni que viera la depilación en forma de corazón que llevaba en el vello púbico, lo que si le daba apuro eran sus cicatrices. Pero procuró enfundarse en el estrecho vestido lo más rápido posible.


Vestido:

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 08, 2014 9:26 am

Aun sin vestir, ni siquiera había sacado su vestido del armario, pues poco antes de que Olivier se fuera se había puesto a dibujar. Durante toda la mañana había estado de arriba para abajo sin parar de los nervios y con ganas de ponerse su vestido. No la habían dejado por motivos mas que evidentes, era un culo inquieto sin contar de que por la mañana también había estado detrás de Wraith para jugar y no aburrirse. 


Estaba con la musica puesta no demasiado alta para no molestar a Dan pues la había visto nerviosa últimamente. Iba a pasar el rato con ella pero después de comer se había quedado hipnotizada dibujando, pues su inspiración aparecía aveces en malos momentos. Ella nunca dejaba pasar un tiempo de inspiración así que estaba sentada con las piernas encogidas delante de su ordenador. Usaba la tabla gráfica ya a la perfección como si estuviera sobre papel, así que hay estaban sus ojos, encima del dibujo del fondo marino como ella se lo imaginaba pero sin sirenas. Como siempre le pasaba había escuchado el timbre, al igual que al perro, pero su atención seguía en su tarea. Era como si en verdad no se hubiera enterado, tampoco se fijaba en la hora que era en ese momento. No sabría decir si era falta de atención o demasiada concentración lo que tenia, pero no lo podía cambiar. 


Lo que si la alerta es cuando escucha a su prima Noomi llamarla desde la puerta- eeeh? -la mira sorprendida sin saber que decir por un momento, como si no supiera que pasaba ese día. Pega un grito sin poder evitarlo saltando de la silla dejando todo en la mesa- no no nooooo no me di cuenta de la horaaa ayúdame Noomi porfaa -la mira un poco mientras abre su armario sacando el vestido de la la percha con funda que tenia para que no se ensuciara -lo pone encima de la cama, parándose un poco para ver a su prima. Estaba lindisima así que va a por su cámara de fotos- estas preciosaa Noomi a ver a ver que te hago fotooos -se le había vuelto a pasar que ella misma tenia que cambiarse, pues aun iba con su pijama.  Empieza a hacerle varias fotos aprovechando que daba algunas vueltas y se veía así mejor el vestido. Sonríe pasándoselo en grande haciendo foto hasta que vuelve ha recordar que tenia que vestirse- luego te hago mas fotos ¿si? -se mueve dejando la cámara en la mesa para así empezar a desvestirse tirando la ropa sin fijarse demasiado en donde caía-a ver a ver, este vestido ibaaa....... -se lo piensa un momento antes de cogerlo para ponérselo como le habían dicho que debía. Pues no era como el uniforme que era de cualquier forma. 
Cuando ya lo tiene puesto le da la espalda a su prima un momento- puedes subir la cremallera por faa? -se recoge el pelo para que esta no se lo pillara sin querer, por suerte solo tenia que peinarse y dejarse el pelo suelto no tenia mucho mas que hacer- ¿te gusta mi vestido Noomi? -al tener ya el vestido bien se gira dando un par de vueltas para que la viera. Los zapatos los tenia a un lado así que se lo pone antes de ir al baño a peinarse nada mas puede.






vestido:

Of: se que esta rarisimo el post pero no consigo ponerlo bien u.u

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 08, 2014 10:21 am

Reva WilsonRodney Preston
—Hijo mío ya hemos llegado —me advierte mi madre cariñosa posando una de sus manos sobre mi hombro.

Me he quedado tan absorto mirando por la ventanilla que ni siquiera he sido consciente del tiempo ni de lo que ha ocurrido mientras íbamos en el coche, puedo ver a un lado la cabaña de mi madre, Rod se ha adentrado en el terreno por el camino de gravilla hasta dejar parado el coche a un lado.

—Venga hermano espabila.

He ido todo el camino pensando en mi hembra, rememorando todos los momentos que hemos pasado juntos desde que nos conocimos, cada instante de nuestras vidas ha desfilado por mis ojos como si estuviese volviendo a vivir lo vivido.

El primer beso que me dio tras haber ido a la clínica, a pesar del miedo que le dan los hospitales y los lugares que se parezca a un hospital, tuve que apagar la luz. La primera vez que hicimos el amor, cuando le pedí que fuese mi chica, la primera discusión la noche que nos atacaron unos vampiros y supo de mi naturaleza, esa misma noche iba a ver dado el paso para sincerarme, creí que la perdía para siempre sin embargo dejó atrás todo cuanto creía saber de los licántropos y me aceptó sin reservas. La primera presentación familiar que resultó un desastre. Nuestro primer viaje juntos y nuestro primer baile en la mascarada de Venecia, el problema con el Alpha, nuestras primeras navidades con la niña y el momento en que le pedí que se casara conmigo, también creí que no iba a aceptar, no obstante de nuevo estuve equivocado, nuestra apuesta y nuestra tremenda discusión por los hijos, cuando creía que no deseaba tenerlos y una vez más me equivoqué de cabo a rabo. El día que conoció a mi madre y lo nerviosa que estuvo por querer causarle buena impresión, la primera cena con los que ahora también son mis amigos, los celos de Mira, el malentendido con Jim, la dulzura de Clary y la simpatía de Vin. La comida con mi hermano, mi cuñada y mi sobrina en su casa y acabó siendo una velada maravillosa. El momento que compramos nuestros anillos de boda y el divertidísimo a la par que excitante momento que pasamos comprando el famoso consolador rosa fucsia. Todos y cada uno de los momentos que hemos pasado con nuestra pequeña y después con Noomi. La noche que vinieron a casa Zarek y Zoe. Nuestro primer San Valentin donde pasamos una noche mágica. La noche en que mi pequeña guerrera se cobró la ansiada venganza con el asesino de su familia. La intensa noche despidiendo nuestra soltería.

Todos estos momentos almacenados en mi memoria, guardado como grandes tesoros de mi vida, desde que estoy con mi hembra he descubierto la felicidad mayúscula y se lo debo todo a la mujer que esta noche pienso tomar como legítima compañera.

—Mi niño ¿estás bien? —me pregunta mi madre tras haber salido del coche como un autómata y entrado a la casa, acondicionándola para la llegada de las mujeres de nuestra vida, mientras Rod enciende la chimenea mi madre coloca las flores que había comprado esa misma mañana colocándolas en un jarrón en el centro de la mesa que preside la estancia principal, haciendo de salón.

—Sí mamá, solo estoy nervioso —tengo un nudo en la garganta y me noto inquieto por todas partes—, voy afuera a ver cómo está la zona.

—¿Quieres que te acompañe? —me pregunta mi hermano a lo cual niego.

—Os espero en el claro —respondo saliendo por la puerta de casa, dirigiéndome hacia el claro tras pasar la pequeña arboleda que ocupa parte de un costado de la casa, acordándome de todas esas veces que correteé por aquí de pequeño con Rod.

Mi madre ha decorado el camino con pétalos de rosas rojas, sé que lo han estado ultimando esta mañana, me abstengo de pisar los pétalos dirigiéndome al punto donde contraeremos nupcias. Me froto las manos una contra la otra, alzando mi rostro para mirarla, como siempre ahí está impasible mirándome con su esplendida clara.

—Esta noche dejaré de pertenecerte para siempre —le digo a la Luna con un murmullo ronco por voz.

…………



Telva PrestonNoomi Preston
—Gracias tía Dan —sonríe Noomi completamente risueña devolviéndole el beso para después salir disparada hacia el piso de arriba, entrando en la habitación de Gina cual terremoto—. ¡Gin qué haces sin vestirte! —Exclama riéndose para dar varias vueltas—. ¿Has visto que bonito el vestido? —dice con una sonrisa de oreja a oreja cuando empieza a sacarle fotos, dando vueltas sin parar teniendo que detenerse en un momento dado porque nota un vahído—. Me parece que me estoy mareando —dice como si tal cosa sentándose en la cama esperando a que Gina saque su vestido—. ¡Es más bonito de lo que me imaginaba! ¡Vas a parecer una princesa! —chilla excitada sin poder controlarse levantándose de la cama para dar varios saltos.

Entretanto en la habitación contigua, Telva mira cariñosa a Dan mientras hablan de Noomi.

—Qué niña no quiere estrenar un bonito vestido y pasarse el día dando vueltas como si fuese una bailarina —se ríe divertida—. Terminará con lamparones de eso estoy segura, eso si no termina cayéndose de culo en un barrizal por no parar de girar como una peonza —vuelve a reírse negando con la cabeza.

Después se acerca a su cuñada, aunque aún no se haya casado con Oli no exime para que Telva ya la considere de la familia.

—Es un vestido precioso Dan, el lobito se va a quedar muy impresionado, se le va a caer la baba —comenta tan natural negando ante su ofrecimiento de tomar alguna cosa para después aproximarse a su espalda para ayudarla a cerrar la parte de atrás del vestido cuando se empieza a vestir—. ¿Vas a llevar el pelo suelto o recogido? —pregunta curiosa tocando por un momento varios mechones oscuros de sus cabellos—, si lo llevas recogido destacarás el cuello y la nuca —comenta haciéndose a un lado para mirarla con una sonrisa afectuosa.

—¡Gin es una pasada! —Vuelve a alzar la voz Noomi cuando termina de ayudar a su prima a vestirse—. ¡Qué guapa estás! Vamos a dar vueltas —ríe risueña comenzando su particular danza dando vueltas sin parar, hasta que de pronto se detiene en seco y coge la cámara de fotos—. Vamos a sacarles fotos a la tía Dan y a mamá, pero antes ponte ahí que te saque —dispone sin borrársele la sonrisa para fotografiar a Gina a un lado de su escritorio.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 08, 2014 10:42 pm

Miró con una sonrisa a Telva cuando aseguró que era cosa de niños, que todos querían hacer algo similar. Cuando era muy pequeña no tenían dinero para algo así por lo que nunca se lo llegó a plantear, después, con los hermanos, como se hubiera puesto un vestido lo único que habría logrado sería empeorar y endurecer aún más los entrenamientos.
 
-Supongo que yo, -Le contestó ampliando más la sonrisa. –pero yo fui rara de niña.
 
Sabía que tardo o temprano se enterarían de todo que si le preguntaban en esa ocasión no iba a desviar el tema. Le gustase o no, quisiera o no, esa noche se convertirían también en su familia y tendrían que acabar sabiendo la verdad sobre su pasado. No iba a mentirles, claro que si no preguntaban ella se abstendría. Al menos Telva no había hecho preguntas sobre las fotografías que inundaban las paredes.
 
-Tendrás suerte si no acaba vomitando. –Concluyó riéndose al imaginarse a las dos niñas dando vueltas para ver cuál vestido se elevaba más o tenía una ondulación mejor. –Gracias. –Le dijo cuándo aseguró que Olivier se iba a quedar alucinado. Esa era su intención.
 
Se había recorrido todas las tiendas de Nueva York, con Jim como le había prometido a Olivier después de salir herida, y alguna también con Clary y Gina acompañándolos. Pero no encontraba nada de su agrado, todo pomposo pero no hallaba nada de su estilo, hasta que al final encontró ese vestido. Elegante, atrevido y sensual, claro que lo habían tenido que recortar por todos los lados para que le quedara ajustado, casi como una segunda piel. Era la desventaja de su tamaño, todas las prendas pasaban por la modista.
 
-Pues no lo había pensado. –Reconoció apenada cuando le preguntó si iba a llevar el pelo suelto o recogido. –Pero si creer que quedará mejor me lo recogeré. –Comentó antes de ir al baño para arreglarse frente al tocador. –Estás en tu casa, ya lo sabes. –Le dijo a Telva para que anduviera con total libertad, por si quería quedarse ahí o bajar a comer cualquier cosa.
 
No tardó mucho en hacerse un recogido, dejando el cuello y la nuca al descubierto antes de pasar a maquillarse. Usó la base para cubrir las pequeñas cicatrices que aún tenía en el rostro y que se iban difuminando cada día. Al final no quedaría ninguna marca.
 
Cuando terminó, se dio una sombra blanca, seguida de una azul oscura en el borde exterior de ojo que fue difuminado hacia el interior por la parte superior del mismo y se dio un delineado fino para resaltar la forma del ojo y también el color dorado antas de darse la máscara de pestañas y poner unas gotitas de brillo en el lacrimal para así iluminar la mirada. En los labios únicamente se dio un ligero brillo.
 
Tomó el bote de perfume y se echó unas gotas en las muñecas, las cuales frotó entre ellas antes de pasarlas por la parte trasera de las orejas. No quería saturar el olfato de Olivier, pero sí atraparlo con ligero olor que no le pasaría desapercibido cuando se inclinara hacia ella.
 
Al salir del baño completamente preparada se puso la liga en la pierna que quedaba al descubierto al andar, pero justo en el borde del vestido de manera que no se viera más que un pequeño pedazo de la misma y se puso las sandalias de tacón blancas que brillaban bajo la luz.
 
-Bueno, pues ya está. –Comentó mirándose al espejo de cuerpo entero. Desde luego parecía alguien que iba a unirse para toda la vida. Tragó el nudo que se le había formado y respiró en profundidad. -¿Nos vamos? –Le preguntó a Telva, ya que era ella quien conducía, quien las llevaría a donde Olivier la esperaba.
 
Su corazón se aceleró con solo pensar en él. ¿Estaría guapo? ¿Se habría comprado un traje? ¿La estaría esperando nervioso, ansioso, asustado o arrepentido? Eran mil preguntas y todas sin respuesta y odiaba no tener respuestas. Se recogió el vestido, pasando la cola del mismo por el antebrazo para no pisarlo ni ensuciarlo mientras iban al cuarto de Gina.
 
-¿Estás preparada? Nos tenemos que ir. –Comentó al entrar en la habitación y verla vestida. –Estás preciosa Gina. –Le dijo acercándose a ella para darle un beso y un abrazo. –Seguro que Olivier se va a quedar sin palabras cuando os vea con unos vestidos tan bonitos. –Comentó con una sonrisa a las niñas.
 
Gina no era muy de vestidos y el que le había gustado en la tienda le quedaba de maravilla, la hacía parecer más mayor, tan guapa como era ella parecía una princesa de cuento. Le dio otro beso antes de ponerse de pie.
 
-Vega, coge lo que vayas a necesitar que nos vamos u Olivier se pensará que he salido corriendo. –Algo que seguro se le había pasado por la cabeza pues conocía el miedo que le daba todo aquello.
 
Bajaron al piso de abajo y se despidió de Wraith acariciándolo durante un segundo antes de abrir las puertas he ir al garaje para montarse en el asiento de copiloto con las niñas detrás. Se agarró con fuerza la cola del vestido mientras jugueteaba con el anillo de compromiso que llevaba en el dedo.
 
Ya no podía dar marcha atrás, ya no había más caminos que seguir. Iba derecha a comprometerse, ella, para toda la vida. Su corazón se aceleró un poco más mientras su rostro parecía tranquilo. No era la idea de estar toda la vida con Olivier lo que la perturbaba, pues sabía que solo estaría con él, que no habría nadie más para ella, pero la idea del compromiso seguía asustándola.
 
Su mente traicionera continuaba bombardeando imágenes de su madre en el sofá, llorando con una botella de vodka en la mano. Pero Olivier no era como su padre, no tenían nada que ver y sabía que no le haría nada similar, que no la destruiría de esa manera. Olivier la cuidaba y la protegía, o al menos lo intentaba ya que ella no solía dejarse. El pensamiento la hizo sonreír.
 
Se había sumido tanto en sus pensamientos que no se había percatado de que estaban llegando hasta que el coche comenzó a dar pequeños botes al adentrarse en un camino de tierra. Sabía que parecía tranquila, pero tenía las pulsaciones a mil y Telva las estaría escuchando. “Maldito sentido licántropo”
 
El coche se detuvo frente a una hermosa cabaña y junto al coche de Rod.
 
-Id vosotras, -pidió con una sonrisa. –ahora mismo voy yo. –Comentó esperando a quedarse sola en el coche, dando unas bocanadas de aire en un intento de calmar la respiración.
 
“Solo es hacerle saber al hombre que amas lo que tú ya sabes, que vas a estar con él siempre.” Se dijo a sí misma para tranquilizarse. Cuando consiguió que sus pulsaciones disminuyeras, abrió la puerta del coche, colocó un pie sobre el suelo y después el otro antes de salir a la noche, hacia lo que iba a ser su compromiso, hacia su hombre.


Maquillaje ojos:

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 10, 2014 12:33 am

Se ríe al escuchar a Noomi decirle algo que ya se había dado cuenta, coloca sus manos detrás de la cabeza después de dejar el vestido sobre la cama- gracias Noomi pero el tuyo también es precioso y estas guapísima -se ríe al verla medio mareada antes de ir a por la cámara para hincharse a hacerle fotos. Nada mas acaba su pequeña sesión de fotos empieza a vestirse rápidamente  pues no sabia cuanto tiempo tenia. 

Había tardado en estar casi lista así que le signe el juego a su prima dando un par de vueltas. Después va a peinarse cosa que le requiere un par de minutos pues no tenia el pelo tan mal. Al salir da varios saltitos contenta sin poder evitar agachar la cabeza con cierta vergüenza por las palabras de Noomi- gracias... -la ve coger la cámara así que se acerca antes de que haga alguna foto- espera que la pongo en automático -se la prepara para así que las fotos salieran bien, ella siempre intentaba usar los programas manuales. Deja que le haga varias fotos antes de que entre Dan para avisarles -si ya estamos  ahora guardo la cámara para después -la mira asombrada por lo preciosa que estaba Dan con ese vestido- aleee Dan estas guapísima quiero hacerte fotos puedo a que si ? -la abraza con fuerza para después tambien darle un beso en la mejilla. 
Va a por la funda de su cámara para después pedírsela a Noomi antes de salir de su cuarto- después hacemos muchas fotos -parecía que si había algo de prisa así que no quería que se molestaran por tardar. 

Con la cámara colgada de su hombro también lleva a Noomi cogida de la mano para ir enseguida al coche. Iban casi corriendo las dos aunque para bajar las escaleras tenia que sujetarse un poco el vestido pues rozaba el suelo. Ayuda un poco a Noomi a subir al coche subiendo después de esta mas que feliz. Pues ese era un día muy importante para su familia, que todo fuera bien le alegraba muchísimo. 
Saca la cámara para ir haciendo algunas fotos de las cazaras que hacia su prima. Pues así se entretenían durante el viaje. Que no era tan largo como ella se esperaba al final, cosa por la que dio gracias pues odiaba ir en coche.  

Al llegar baja del coche al momento esperando a su prima, también quería esperar a Dan pero parecía que tardaría un poco. Así que sale corriendo a buscar a Olivier pues quería ver lo guapo que estaba- vamos a buscar a Olí Noomi que le tenemos que hacer fotos -dice divertida mientras van a la cabaña para buscar a las demás personas.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 10, 2014 1:45 am

Reva WilsonRodney Preston

No dejo de pensar en mi hembra, en si estará bien y tranquila o por el contrario estará nerviosa o teniendo un ataque de pánico que la impida venir, sé de buena mano el miedo que le da el compromiso en sí, quizá por ello se vea sumida en ese pánico que le da y no reaccione bien.

Resuello mirando la hora en el reloj que rodea mi muñeca.

Recuerdo el momento en que estuvimos hablando de cómo sería nuestro enlace, recuerdo sus ojos mirándome de esa forma que suele hacer cuando me pregunta cosas que no sabe acerca de los licántropos, mientras le expliqué por encima en qué consistía una unión de manos. Medio sonrío pensando en ese instante en que le dije que era costumbre que los novios dijesen sus votos, en el miedo que de pronto le entró por ello, como también recuerdo lo que le dije después, que no hacía falta que dijese nada, que con me besara era más que suficiente.

—Voy a ver cómo está tu hermano —dice Reva a Rod mientras terminan de acondicionar la cabaña.

—Mamá déjale tranquilo, solo está nervioso, no va a pasarle nada a tu niño —dice Rod divertido.

—Tú también eres mi niño y recuerdo perfectamente que el día de tu enlace con Telva estuve contigo en todo momento —repone Reva mirando amorosa a su hijo.

—Sí pero yo no soy el lobito, en serio mamá no te preocupes tanto, está bien, es normal que esté intranquilo —niega con la cabeza mientras termina de echar otro tronco en la chimenea que aviva el fuego ya encendido—. Yo apenas podía hilar dos palabras seguidas —se reía al igual que Reva que le acompañó por esos momentos.

—Sí es verdad, hubo un momento que pensé que terminarías vomitando ahí mismo a los pies de Telva por los nervios.

—Lo pasé mal, eso de querer hablar con normalidad y que la voz no te responda como debe es un poco angustioso —al instante después ambos licántropos se ponen en alerta al escuchar el sonido del motor del coche de Telva—. Venga mamá, muévete, voy al claro que ya están a punto de llegar.

Dicho y hecho Rodney salía de la cabaña sacudiéndose las manos por los restos de serrín de los troncos que había estado cogiendo para echarlos a la chimenea, se encaminaba a paso ligero hacia el claro en el bosque.

…………

Telva PrestonNoomi Preston

—Mi infancia tampoco fue fácil —Telva sonrió comprensiva mirando a su cuñada, algún día le contaría su historia, cuando se diese el momento oportuno que obviamente el día de su enlace no era momento para historias tristes—. Por suerte he metido en el maletero ropa para cambiarla por si termina echándolo todo —con los niños toda precaución a veces era poca y Telva era muy protectora con su cachorro, en cualquier aspecto de su vida se preocupaba en exceso por su hija aunque no denotase a ojos de los demás que lo hacía, sin embargo era constante el run run de su cabeza manteniéndose en alerta por su pequeña.

Mientras su cuñada se termina de preparar en el baño Telva observa las fotografías, reconociendo en ella a su cuñada de niña aunque no reconoce el rostro del chico que le acompaña, en otra descubre una vieja fotografía de su cuñado con su hija recién nacida y en otra a Gina con Oli y Dan.

Después se asoma por el quicio de la puerta para ver si veía a las niñas que andaban alborozando como es normal.

—Gin mira qué guapa has salido —dice Noomi mostrándole la pantalla de la cámara, efectivamente Gina salí retratada de cuerpo entero—. Vamos a sacarnos una foto, toma sácala tú que eres más alta que yo —añade tendiéndole la cámara y colocándose a su lado le pasa un brazo por detrás de la cintura, mirando hacia el objetivo con una sonrisa risueña.

Al ver salir a su cuñada del baño aprecia su peinado y maquillaje, admirándola con una sonrisa sincera.

—Rectifico lo de antes, el lobito no solo va a quedar impresionado o a caérsele la baba, le va a dar un infarto, estás preciosa Dan.

Cuando van al cuarto de las niñas para ponerse en marcha e ir al bosque, Telva se acerca para saludar a Gina que hasta ese momento no lo había hecho.

—Qué guapa estás cariño pareces una princesa de cuento de hadas —le da un cariñoso beso en la mejilla para después encargarse de su propia hija—. Venga pulguilla que nos vamos, ayuda a tu prima a recoger lo que necesite.

Se rió con gracia por el comentario que hizo Dan sobre irse corriendo.

—No serías la primera novia a la que le entra un miedo visceral y sale huyendo —comentó divertida. Recordaba su enlace con mucho cariño, a Rod le dio un ataque de tartamudez extrema cuando llegó el momento de hacer su promesa.

—Tía Dan estas preciosisisisisisima —dice Noomi admirada al ver a su tía.

En seguida se montaron en el coche una vez estuvo todo dispuesto para que se marcharan de la casa, Telva no dijo nada mientras las niñas se pusieron a hacerse fotos en el asiento de atrás, iba conduciendo tranquila prestando atención a lo que hacía, aunque podía oler el nerviosismo de su cuñada, asimismo podía escuchar los latidos de su corazón.

Cuando llegaron a la cabaña estuvo tentada de coger su mano para infundirle ánimos pero no lo hizo al pedirles que la dejaran a solas. Asintió y se encargó de las niñas.

—Venga niñas, vamos a ver cómo está la abuela —dice cariñosa cerrando las puertas cuando Gina y Noomi se bajan del coche, la segunda alertando a medio bosque de su presencia con sus alborozos.

—Abuela, papi, tío Oli ya estamos aquí, mirad que guapísimas estamos.

—Niñas pero qué preciosas estáis —dice Reva con una sonrisa al salir a recibirlas—. Olivier y Rodney están en el claro, Noomi enséñale a Gina el lugar —propone mirando a Telva después hacia el coche viendo a Dan salir del mismo.

Entretanto Noomi  exclamando un grito de alegría coge a Gina de la mano para que fueran corriendo hacia el claro.

—Tened cuidado, no corráis no os vayáis a caer —les dice Telva mirándolas mientras se dirigen hacia el bosque.

Reva se acerca a Dan con una sonrisa entrañable mirándola con admiración.

—Estás guapísima hija —le dice inclinándose para darle un beso en la mejilla estrechando suavemente sus manos las cuales ha cogido con afecto—. ¿Estás preparada cariño, quieres que esperemos un poco en la cabaña? —pregunta comprensiva.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 10, 2014 7:47 am

Sonrió a Telva cuando le dijo que su infancia tampoco había sido fácil. No sabía lo que le había sucedido a la licántropa, tan solo cómo había activado su gen, Olivier no se lo había contado y ella no había preguntado. A diferencia de su amiga Clary, ella no necesitaba saber hasta el último detalle de la vida de las personas, no sentía la necesidad de saber, aunque si se lo querían contar ella escucharía, siempre. Ella era muy celosa de su pasado y de su intimidad y por ello comprendía a los que no deseaban hablar sobre ellos mismos.
 
-Quizás también deba coger algo para Gina, por si acaso. –Comentó ante las palabras de la cuñada de Olivier. Telva tenía más práctica que ella en lo que a cuidar niños se refería.
 
No tarda mucho en prepararse, estaba acostumbrada a maquillarse y arreglarse. Era posible que fuera toda una cazadora a la que le gustaran las armas blancas, le excitara la pelea y la sangre o que saltaba desde azoteas, pero era una mujer femenina a la que le gustaba arreglarse y llamar la atención con ello. No era extravagante, siempre elegante pero sumamente sensual y atrevida. Ese era su sello personal. Y esperaba, como dijo Telva, causarle un infarto a Olivier.
 
-Muchas gracias. –Dijo verdaderamente agradecida por el cumplido. –Qué suerte que eso no pueda matarlo, ¿no? –Intentó bromear para quitar algo de su tensión y nerviosismo.
 
Una emoción que se iba incrementando a cada segundo que pasaba. Al menos las niñas parecían muy ilusionadas con sus vestidos. Su alegría siempre era contagiosa. Se ríe cuando Gina la abraza con fuerza.
 
-Luego puedes hacer todas las fotos que quieras. –Le dice sonriente a Gina.
 
Al separarse de ella tomó de su armario un abrigo y ropa de recambio que introdujo en una mochila, por si como decía Telva, necesitara otra muda de ropa por haberse ensuciado de la cabeza a los pies.
 
-Creo que han hecho muchas películas sobre ese tema. –Bromeó ante las palabras de Telva. –No más que vosotras que parecéis princesitas. –Le dijo a Noomi, dándole un beso en la mejilla.
 
Los niños siempre habían sido su debilidad, tanta inocencia incorrupta era una maravilla de tener cerca. Contagiaban sus risas y su felicidad, como una flor que esparce sus esporas con el viento.
 
No tardaron mucho en llegar al bosque, casi tuvo la sensación de necesitar más tiempo para calmarse a sí misma que lo que había durado el trayecto. Dejando la mochila en el coche salió para encontrarse con la madre de Olivier que la miraba con esa sonrisa entrañable a la cual únicamente podías devolver la sonrisa y así lo hizo mientras se acercaba a ella.
 
-Muchas gracias. –Dijo sumamente alagada, tomando sus cálidas manos y devolviéndole el beso con afecto. -¿Está Olivier? –Preguntó mientras el corazón se le aceleraba aún más, aunque su voz siguió tranquila. Sonrió ante su propuesta de esperar, pero sabía que contra más esperara peor sería para ella y no quería que de diese un ataque de pánico como sucedió el día de navidad, cuando le pidió matrimonio. Cuán lejano le parecía ese día. –Gracias Reva, pero prefiero coger el lobo por las orejas. –Bromeó cambiando un poco el dicho popular para intentar aligerar el nudo que le oprimía la garganta.
 
Sabía de sobra que si no estuviera rodeada de licántropos nadie se daría cuenta de su nerviosismo ni de su miedo por la situación en la que estaba. Sintiendo el martilleo del corazón contra el pecho echó a andar siguiendo a Reva. 

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 18, 2014 1:45 am


Reva WilsonRodney PrestonTelva PrestonNoomi Preston

Mientras Gina y Noomi salen escopeteadas hacia el claro del bosque,  Mi hermano está conmigo procurando templar mis nervios, inquietudes que se han acrecentado al saber que mi hembra está cerca, tanto como para llegarme su rastro con ciertas notas del perfume que en ocasiones suele ponerse.

Inspiro con fricción el aire, cerrando los ojos retengo el aire en mis pulmones, parecieran querer abrasarme por dentro de lo nervioso que estoy, estoy ansioso por verla, por tenerla a mi lado por poder tocarla y sentirme en casa, más tranquilo y sin esta sensación de inquietud que no me deja tranquilo.

—¡Papi, papi, tío Oli! —Chilla Noomi cuando atraviesan la zona boscosa para adentrarse en el claro acercándose a toda prisa hacia ellos.

—Mis niñas pero qué preciosas estáis —les digo cariñoso acuclillándome para quedar a su altura. Las estrecho a ambas entre mis brazos, una a cada lado de mi cuerpo, reconozco en ellas el rastro de mi hembra, estoy tan receptivo que puedo captarlo de las pieles de sus mejillas, de sus vestidos.

—Mira tío Oli que guapa —me dice Noomi con una sonrisa radiante de oreja a oreja comenzando a dar vueltas y más vueltas.

Mi hermano pone los ojos en blanco llevándose la mano a la frente.

—Cariño llevas toda la santa tarde dando vueltas, para un poquito.


—¿Estás bien mi niña? —murmuro en el oído de mi pequeña rubiales a lo cual asiente sonriente y se separa de mí para sacarme una foto una vez me incorporo pillándome desprevenido.

—Tío Oli ven quiero darte una cosa —me dice Noomi confidente haciéndome señas para que me acerque, volviendo a acuclillarme mientras veo que se desprende de una de sus cintas rosas, escogiendo la de color más intenso la ata a la muñeca de mi mano donde tengo tatuado el nombre de mi hembra—. Te dará buena suerte —cariñosa me da un beso en la mejilla.

—Gracias ranita —la vuelvo a estrechar entre mis brazos para luego, al volver a erguirme exhalar el aire en forma de suspiro profundo, sólo puedo que pensar en mi hembra y no puedo hacer otra cosa que mirar hacia la zona boscosa por donde se supone que aparecerá con mi madre y mi cuñada.

—Está esperándote hija —responde Reva sonriendo dichosa haciéndose a un lado para dejarle espacio de movimiento—. No tengas miedo hija, el lobito está más nervioso que tú, le temblaban las manos en casa —le dice a modo de confesión porque puede olerla y sentir sus propios temores y nerviosismo.

—Estás muy guapa mamá —le dice Telva a Reva tras haber saludado ésta última a Dan, acercándose para darle un beso en la mejilla.

—Tú estás preciosa, no puedo estar en mejor compañía que las de mis dos preciosas hijas —responde amorosa Reva echando a andar hacia el claro a un lado de Dan y al otro Telva.

—Espero que Rod no se haya pasado el rato picando al lobito —comenta Telva con una sonrisa mirando a su suegra.

—Tranquila se ha comportado, sólo le ha picado un poco por lo nervioso que estaba —mira a su inminente nuera—. Es la primera vez que le veo así, no solo de nervioso sino también de guapo, mi niño no ha podido ni hacerse el nudo de la corbata —de la sonrisa pasa a una suave risa por acordarse de ese detalle antes en su casa cuando Oli le había pedido que le hiciera el nudo.

En seguida llegaron a la linde del claro, Reva se detuvo un momento deteniendo el paso de Dan.

—Nosotras nos adelantamos, en cuanto estés preparada solo tienes que seguir el camino marcado por los pétalos de rosa.

A unos metros podía escucharse el alborozo de las niñas correteando por la zona, mientras tanto las dos figuras masculinas permanecían quietas una al lado de la otra.

Los nervios me tienen agarrotado en el sitio, puedo ver perfectamente como mi madre y Telva se acercan a nosotros, por el rabillo del ojo veo a mi hermano mirando a mi cuñada con esa mirada que habla a las claras de lo que le hace sentir, es más, las palabras cuchicheadas que se dedican el uno al otro cuando están a la misma altura, son esclarecedoras, sin embargo, todo esto permanece en un segundo plano mientras aguardo a que mi hembra aparezca de un momento a otro.

—Tranquilo mi niño… —me dice mi madre una vez se ha situado a mi lado, amorosa me coge de la mano dándome un ligero apretón, sé que lo hace para templar mis nervios.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 18, 2014 4:59 am

El corazón le latía a mil por hora, iba pasado de vueltas y aun así seguía acelerando más y más. ¿Qué podía sucederle? Un síncope, un infarto. No, todo eso quedaba descartado en cuanto Reva le dijo que Olivier la estaba esperando. Sus dedos habían empezado a tamborilear sobre su muslo mientras observaba a la madre de su hombre.
 
-Estoy bien. –Le aseguró, quizás más para convencerse así misma que para otra cosa.
 
Pero debía ser sincera en que le alegró oír que Olivier estaba nervioso. ¿Pero tanto como para temblarse las manos? Seguramente estaba exagerando. Ella, por el contrario, mantenía una expresión tranquila, su pulso era firme al igual que su respiración. Acostumbrada durante años a guardarse todo cuando sentía, podía fingir la mayor de las normalidades. Claro que con Reva eso no funcionaba, ya que estaba más que segura que podía escuchar los alocados latidos de su corazón.
 
Tenía miedo, cómo no iba a tenerlo después del historial amoroso que había vivido desde niña. Pero nada de eso importaba esa noche, la historia de ella con Olivier nada tenía que ver con la que habían vivido las mujeres de su familia. Su hombre no era de esa manera.
 
Comenzó a seguir a Reva, con Telva a su lado pero en cuanto se detuvo de golpe durante un segundo cuando se refirió a ella como “hija”, no como apelativo sino de una manera distinta. Intentó hacer memoria, buscando en los recuerdos algún momento en el que su madre le hubiera llamado así, pero no encontró ninguno. Su madre casi nunca hablaba, quizás sí que lo hubiera hecho, pero ella no lo recordaba. Agitando la cabeza para eliminar los recuerdos reemprendió la marcha siguiendo a la madre de Olivier.
 
-Le teníais que haber visto en el baile de Venecia. –Les dijo a ambas recordando con una sonrisa el momento en el que se dio la vuelta en aquel baile, sabiendo que era él quien le había susurrado al oído, pero al final creyó que se había equivocado pues lo ojos no eran del color esmeralda que esperaba. Ese día estaba que cortaba la respiración. –Nunca le he visto tan guapo. –Ella adoraba su estilo motero y desaliñado, como lo llamarían muchas personas. Lo hacía parecer un hombre rudo, un chico malo. Lo que a ella siempre le había atraído.
 
Se detuvo de golpe cuando Reva se giró hacia ella. Escuchó sus palabras e inclinándose hacia un lado pudo vislumbrar el camino de pétalos que le había indicado. ¡Dios, iba a caminar sobre pétalos de rosa! Bien, eso no estaba en su plan inicial. Vio como las dos mujeres se echaban a andar, pero antes de que Reva estuviera fuera de su alcance, se estiró dando un paso hacia delante y la tomó de la mano para que no se alegara.
 
-Gracias. –Dijo en un susurro bajo mirando a la madre de Olivier.
 
Reva era una licántropa y ella una cazadora, a pesar de todo la estaba ayudando a unirse a su hijo por lo que les quedara de vida. No solo eso, sino que parecía feliz de que sucediera. La miró un segundo con una sonrisa antes de soltar su mano y asentir con la cabeza, viéndolas perderse en el bosque.
 
Mirando el inicio del camino de rosas estuvo tentada a dar un paso hacia atrás, para luego dar otro y otro más. Pero su cuerpo no se movía, ni hacia delante siquiera. Permanecía estático en el lugar, el único movimiento que había era el golpear constante de sus uñas contra el muslo. “Vamos, no seas cobarde. Nunca ha sido una de tus facetas” No, no era cobarde, pero estaba a unos pocos pasos de comprometerse, de unirse para siempre con un hombre, de darle el poder a Olivier de destruirla con suma facilidad.
 
Quiso dar un paso hacia delante pero su pierna siguió congelada en el lugar pero su corazón sí que aceleró su ya imposible ritmo. “Venga, si no vas a tener que decir nada. Solo estar ahí, junto a él como lo quieres hacer el resto de tu vida”. Con un suspiro se alisó las arrugas inexistentes del ajustado vestido y colocó bien la cola antes de mirar de nuevo el camino con pétalos de rosa.
 
No sabía cuánto tiempo había permanecido quieta en el mismo lugar antes de comenzar a andar. Dio un paso y se estiró intentando ver más allá, pero al no poder diferenciar demasiado, simplemente dio un paso tras otro. Había dejado de golpear el muslo para dar vueltas al anillo de compromiso con el dedo pulgar.
 
Hasta que todos quedaron a su vista y ella volvió a detenerse. Sus ojos recorrieron a Olivier antes de posarse en sus verdes ojos. Reva se había quedado corta al decir que estaba guapo, porque guapo era una palabra demasiado escasa para él y menos con ese traje blanco que resaltaba a la luz de la luna llena, la cual iluminada el claro. Arrebatador quizás era un calificativo que se aproximaba más.
 
No sabía si llevaba segundos observándole o habían sido minutos antes de que sus labios esbozaran un sonrisa cargada de sentimiento y volviera a emprender el camino hacia su hombre. Ese hombre que no podía ser más perfecto, ese hombre que le había dado la mayor de las felicidad y del cual estaba completamente enamorada. No concebía un día sin él. Lo quería y necesitaba a su lado por siempre y eso era lo que iba a obtener esa noche. 

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 18, 2014 6:47 am


Reva WilsonRodney PrestonTelva PrestonNoomi Preston

—Si necesitas tiempo podemos esperar hija —responde Reva mirando compresiva a Dan, sonriéndola amorosa tal y como es, aunque le haya dicho que está bien, todo en su olor y en los latidos de corazón indican que está tan o más nerviosa que Oli cuando había estado en casa, suponía que ahora estaría peor a medida que se acercaba el gran momento.

—El día de mi unión de manos con Rod fue la primera vez que se puso un traje —comenta Telva al hilo del comentario de Dan sobre Venecia—, un día que vengáis a casa te enseño las fotos.


—Os tendríais que haber sacado fotos hija, para que luego os hubiéramos podido ver —no hizo ninguna alusión a lo que había ocurrido esa noche y sabía de buena tinta, había sido quien había influido sobremanera en la toma de decisiones del Alpha para que ni Oli ni Dan se viesen perjudicados.

Cuando la detiene en su caminar hacia la zona donde aguardan los demás, Reva sonríe con amplitud e inclinándose hacia Dan le besa en la mejilla.

—Perteneces a esta familia, desde el momento en que el lobito te eligió como a su hembra y para mí siempre serás como una hija, soy una madre afortunada con mis niños que me han proporcionado dos hijas maravillosas —deja una suave caricia en su mejilla para después alejarse para por el contrario acercarse al claro.

Las niñas dejan de corretear cuando mi madre y mi cuñada llegan al claro, ambas cogidas de la mano hasta que Gina se dispone a sacar unas cuantas fotos mientras espero a que mi hembra haga acto de presencia.

Me llega su rastro a oleadas, por el cual me preocupo al notar en su característico olor el miedo, la misma fragancia que el día que le pedí que se casase conmigo, me temo que esté entrando en pánico.

Por puro instinto me adelanto un par de pasos, mi madre me detiene agarrándome del brazo.

—No te precipites mi niño —le escucho que me dice a mi espalda, refrenando mi tentativa de ir en busca de mi hembra.

Me quedo de una pieza en el sitio cuando la veo aparecer tras la arboleda, jamás imaginé ver a mi hembra así ataviada, realmente impresionado por lo hermosa que está, como una Diosa caída del cielo, a esta luz plateada su vestido resplandece con un fulgor magnético, puedo vislumbrar los detalles del mismo recorriendo cada tramo de piel que queda al descubierto por el diseño, en estos mismos momentos quisiera que mis manos pudieran estrecharla suavemente por allí por donde se insinúan los costados de sus caderas.

Me recuerdo que tengo que tomar aliento para respirar, me he quedado enmudecido de la extraordinaria emoción que me ha recorrido por el espinazo al verla.

Dioses no puede ser más bella cuando me mira a los ojos en la distancia que nos separa y me sonríe de esta forma, acelerándose los latidos de mi corazón, no puedo aguardar, con una sonrisa sin igual me adelanto varios pasos yendo a su encuentro.

—Gatita… —murmuro emocionado con una voz tomada por una ronquera demasiado profunda, todos mis nervios se han esfumado en el mismo instante en que he tomado sus manos e inclinado hacia su rostro para depositar un beso en su mejilla, después otro en el costado de su cuello intensificándose su delicioso rastro y su delicado perfume—. Cariño… —atino a decir preso de una emoción embargante que me tiene casi enmudecido—. Estás tan bonita —murmuro ronco en su oído para apartarme lo suficiente para mirarla a los ojos y sonreír con amplitud, justo después me sitúo a su lado cogiéndola de la mano para pasarla por mi antebrazo flexionado y llevarla cogida del brazo hasta quedar frente a mi madre que nos mira complacida.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 18, 2014 10:57 am

-No hace falta, de verdad. –Le aseguró a Reva.
 
Si esperaba más peor iba a ser. Su mente era una perra traicionera y si le daba tiempo a pensar sabría que lo aprovecharía para mostrarle mil y un razones para no hacer lo que estaba a punto de suceder y ella no quería escucharla. Quería ir donde su hombre y hacerle feliz demostrándole por sus costumbres que ella iba a estar con él siempre.
 
-Me encantaría. –Le dijo a Telva. No habían vuelto a comer juntos porque a las pocas semanas de que fueran a casa del hermano y la cuñada de Olivier éste le anunció a su hermano de que iba a dejar la clínica tras la unión de manos y Rod estuvo sin apenas hablarme. Menos aun cuando todo se aceleró al salir ella herida de su vendetta personal. –La verdad es que habría sido un buen recuerdo, pero no teníamos cámaras de fotos. –Fue una noche casi perfecta.
 
Al menos hasta que ella salió a tomar el aire para templar la excitación que los estaba consumiendo a ambos mientras bailaban, para encontrarse en el exterior con aquel licántropo que tenía toda la intención de forzarla. Aquel maldito Alpha les había traído muchos problemas desde que chocó con él al entrar al palacio.
 
-Gracias. –Volvió a decir algo más cohibida por las palabras de Reva antes de que esta se marchara.
 
Familia. Olivier y Gina eran ahora su familia pero antes de eso había estado sola. Sí, los hermanos la habían acogido pero jamás fueron familia. Tan solo alumna y maestros. Ahora debía hacerse a la idea de que su pequeña y extraña familia iba a verse aumentada. Una cazadora que mataba licántropos tenía una familia de hombres y mujeres lobo. Era, como poco, chistoso.
 
Pero todo desaparece de su mente al ver a Olivier tan guapo, tan elegante mirándola desde el otro extremo del claro. Su corazón se acelera más, si eso es posible sin llegar a sufrir una parada, cuando la recorre con la mirada.
 
Observando su sonrisa mientras se acerca a ella, encontrándose ambos a medio camino. Sus ojos se cierran un segundo cuando la llama por el apelativo que siempre usa con ella, con esa voz tan ronca por la cual se siente tontamente acariciada. Abre los ojos al sentir sus cálidas manos tomando las suyas y baja la mirada hacia las mismas, volviendo a sonreír al observar el tatuaje que decora sus falanges izquierdas.
 
Por inercia sus ojos vuelven a cerrarse al sentir su beso, suave y cálido en la mejilla, para acabar soltando un delicado gemido al sentir sus labios en el cuello. Su órgano vital había acelerado tanto que dejó de ser un coche de carreras para convertirse en el motor de un avión supersónico.
 
Suelta una de sus manos al volver a mirarla a los ojos y sonreírle de esa manera que parece estar llena de cariño y amor. Eleva la mano libre hasta posarla en su mejilla y acariciar el pómulo con el pulgar, perdiéndose en la profundidad de sus hermosos ojos verdes.
 
-Estás muy guapo.“cariño, mi amor, mi hombre, mi vida…” Todo eso quería decirle pero nada logró salir de sus labios. Era incapaz de llamarlo así salvo cuando él dormía.

Tomando una gran bocanada de aire se agarró al antebrazo que Olivier le tendía para recorrer junto a él el tramo que quedaba del claro hasta quedarse junto a Reva. Estaba aterrada, con el corazón a punto de explotar aunque solo por dentro. Pero la cobardía no era una de sus cualidades y no se iba a achantar llegara lo que llegase. Lo único de lo que estaba segura era de que deseaba estar con Olivier cada día de su corta vida y después lo esperaría en la otra. 

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Mar Mar 18, 2014 10:30 pm


Reva WilsonRodney PrestonTelva PrestonNoomi Preston

Bajo la atenta mirada de Rod, Telva, las niñas y Reva, miro a mi hembra embelesado al haber ido en su busca a mitad de camino, no podía esperar, estaba deseando que llegara este momento y por fin está aquí, me siento completamente henchido de orgullo y satisfacción, no puedo tener a una hembra mejor porque no la hay para mí, es el amor de vida y estoy perdidamente enamorado.

Puedo escuchar nítidamente los latidos de su corazón, me hace sonreír con mayor amplitud, en mi pecho ocurre lo mismo aunque mi hembra no pueda escucharlo.

Anclado a sus ojos dorados mientras me mira de esta forma que me engrandece acariciando mi rostro, haciéndome sentir el ser más poderoso del universo, con una sola de sus miradas doradas yo podría serlo todo o podría ser nada, por mi hembra.

Pongo una expresión de cachorrillo feliz de la vida cuando me dice que estoy muy guapo, me siento aliviado en ese aspecto al saber que le gusta el traje que escogí cuando fui a comprar en su día.

Estoy pletórico de emoción mientras recorremos lo que queda de camino hasta personarnos ante mi madre, no puede haber momento más perfecto que este instante en que girándome para quedar frente a mi hembra con mi mano izquierda cojo la suya, entretanto con la diestra saco la cinta encarnada que le tiendo a mi madre y que ella misma elaboró a mano, tiene nuestros nombres bordados, el suyo con hilo plateado, el mío con hilo dorado, se lo pedí expresamente a mi madre por lo que hablamos en su día cuando escogimos los anillos para nuestra boda civil.

Puedo escuchar los cuchicheos y risitas de las niñas a mi espalda, como así puedo ver por el rabillo del ojo a mi hermano emocionado y a mi cuñada limpiándose las lágrimas, sin embargo, mirando a mi hembra mi corazón se precipita.

—La Luna os bendice esta noche para que en su presencia os prometáis el uno al otro por el resto de vuestros días —empieza a decir mi madre sujetando nuestras manos y colocando la cinta encima de las mismas—. Con este lazo yo os uno —pasa la cinta de tal forma que nuestras manos quedan unidas—, con este nudo —hace un nudo con los extremos de la cinta—, yo enlazo vuestras vidas para siempre para que nada ni nadie rompa esta unión de manos ante nuestra regente, ella os velará y será la guardiana de vuestro amor.


Exhalo un suspiro colmado con los ojos brillantes sin haber dejado de mirar a mi hembra ni un solo instante, tengo un nudo en la garganta de la emoción, no obstante, me permite pronunciarme.

—Mi chica —sonrío mimoso—, es difícil expresarte con palabras precisas lo mucho que te amo, todo cuanto significas para mí, estoy tan enamorado de ti que dudo mucho que deje de estarlo jamás —con la mano libre alcanzo su mejilla para acariciarla con cariño—. Te prometo que nunca voy a dejarte sola, siempre estaré a tu lado para todos los momentos buenos y malos que el destino nos tenga reservados, voy a amarte y cuidar de ti hasta el último aliento de mi vida —sin remedio alguno me inclino hacia mi hembra para recostar con suavidad mi frente sobre la suya—. Quiero ser tu compañero por el resto de nuestros días, tu amigo y el padre de tus hijos, lo quiero todo contigo —me separo lo suficiente como para poder mirarla a los ojos esbozando una sonrisa, estoy emocionado de la cabeza a los pies—. Te amo Darlan Elisabeth Grace por y para siempre, eres mi luna, mi vida, mi amor y mi gatita, e iré a buscarte a los confines del universo una vez dejemos de existir en este mundo, pienso estar contigo por toda la eternidad.


Con delicadeza, con todas las emociones y sentimientos que cabalgan en mi pecho, de nuevo me inclino hacia mi hembra para besarla sellando este momento y mi promesa, no espero que me diga nada por lo que hablamos en su momento, así se lo he hecho saber a mi madre, mi hermano y mi cuñada para que no le pille de sorpresa a nadie por lo que suele ser acostumbrado, en nuestro caso este es el momento en que nuestra unión de manos llega a su fin.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 19, 2014 12:05 am

Su corazón, acelerado hasta un punto casi imposible amenazaba con detenerse de un momento a otro mientras recorría junto a su hombre el resto del claro hasta llegar junto a Reva. Sentí el calor que desprendía el brazo de Olivier, al cual se agarraba fuertemente como si fuera un bote salvavidas en mitad de una intensa tormenta. ¿Pero acaso alguien la podía culpar? Estaba rodeada de licántropos completamente desarmada y a punto de comprometerse.
 
Casi le picaba la piel de las ganas que tenía de que Olivier la abrazara para marcharse juntos, pero eso no iba a ocurrir. Estaban ahí por él y por su hombre simplemente siguió andando hasta alcanzar el final. Girándose para quedar frente a Olivier, alzó la mirada hasta posarla en sus intensos ojos verdes que parecían querer atravesarla con la fuerza de una bala pero sin llegar a causar daño alguno.
 
No apartó los ojos de Olivier ni siquiera cuando sintió que la tomaba de la mano. No podía ni tampoco quería. Había una gran diferencia entre saber algo y hacerlo patente y público para todos los demás, para ella el hecho de pasar con su hombre lo que le quedara de vida era algo tan real como que el sol saldría por el Este cada mañana.
 
La voz de Reva resonó por encima de las palpitaciones ensordecedoras de su corazón. Desvió un segundo la mirada hacia la luna llena que brillaba en todo su esplendor antes de volver a los ojos jade de su hombre sintiendo en la mano que la mantenía unida a él el cosquilleo de la cinta al rozar la piel. Los ojos de Olivier parecían más y más brillantes a cada segundo que pasaba mientras que no tenía la menor idea de cómo estaban los suyos. El nudo que los enlazaba para siempre se cerró a la altura de sus manos.
 
Estaba hecho. Unidos, para siempre.
 
Un suspiro profundo y entrecortado salió de sus labios siguiendo al de su hombre mientras se miraban en silencio. Al menos hasta que Olivier lo rompió con aquella sonrisa con la cual se le marcaban los hoyuelos. Ahora que su corazón no podía acelerar más, fue su respiración la que empezó a correr, con cada palabra que él pronunciaba directa al corazón. Cerró los ojos ante la caricia en la mejilla, inclinando el rostro hacia su mano para disfrutar de su tacto que lograba calmarla, sintiendo después su frente contra la suya, haciendo aún más íntimo el momento.
 
¡Dios! Aquello era irreal, ella misma se sentía de todo menos real en ese instante mientras miraba a los ojos a su hombre, sintiendo un escozor en los ojos provocado por sus palabras, amenazando con salir justo antes de que posara sus labios sobre los de ella. Todo en ella estaba acelerado, un escalofrío la recorría de pies a cabeza ante ese beso tan sentido. Quería decirle tantas cosas, expresar tantos sentimientos. Cuando se separaron miró a Reva pidiéndole con la mirada que esperara un segundo antes de posar sus ojos en su hombre. En su… Marido.
 
En ese momento no tenía con que protegerse, había perdido todo lo que la resguardaba de un solo golpe, en un solo beso. Elevó la mano hasta posarla en su mejilla instándole a que se inclinara. En el fondo sabía que no serviría de nada, que los escucharían de la misma manera, pero le dio igual mientras se inclinaba sobre su oído para susurrarle bajito.
 
-Olivier… -Tuvo que tragar varias veces para poder pasar el nudo que le oprimía la garganta y que amenazaba con liberar lágrimas que no deseaba hacer salir. –Fue un licántropo quien me arrebató todo, a mi familia, mi vida, mi futuro, mis esperanzas y todas las ilusiones y ahora, es precisamente otro licántropo quien me devuelve todo pero en mayor medida. –Su voz era un suave susurro mientras acariciaba su mejilla con la suya. –Me has dado una nueva familia, una nueva vida y un futuro que creí perdido, pero sobre todo me has dado esperanzas e ilusiones que no creí necesitar. –Se separó para mirarlo a los ojos, estaba segura de que los suyos brillaban por las lágrimas que no dejaba escapar, pero su voz siguió siendo un suave susurro. –Somos enemigos, deberíamos estar intentando acabar el uno con el otro pero en mi pecho no late la razón ni lo que se espera de mí, y nada ni nadie podrá apagar el fuego que arde por ti. No existe fuerza capaz de extinguirlo. Quizás vayamos contra natura, tal vez lo nuestro sea difícil pero no por ello es menos especial. –Se pegó a Olivier por completo estirándose sobre las puntas de los pies. –Te amé, te amo y te amaré por siempre. –Terminó entre susurros antes de besarlo.
 
Sus labios se rozaron mientras su corazón latía frenético manteniéndose pegada a él por completo. No quedaban sentimientos ocultos, se lo acababa de entregar todo, su vida, su corazón y su alma. Ya nada la pertenecía.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 19, 2014 1:37 am


Reva WilsonRodney PrestonTelva PrestonNoomi Preston
No hay momentos más mágicos que estos instantes en los que mi hembra me mira con los ojos brillantes, tan dorados que ni el más profundo ámbar puede retarle en belleza, tan intensos y magnéticos que sólo puedo mirarlos y sentir que sólo existimos nosotros dos, todo ha desaparecido menos mi hembra ocupando todo el espacio con su envolvente presencia.

Fundido en sus labios podría morirme en este mismo momento que sería el licántropo más feliz del universo entero, sintiendo cómo mi hembra se estremece, los intensos latidos de su corazón entremezclándose con los míos, nuestras respiraciones contenidas por los segundos que nuestras bocas permanecen unidas al igual que nuestras manos.

Dioses la amo, la amo con toda mi alma.

Todo se ha difuminado hasta que mira a mi madre, como pidiéndole tiempo con la mirada tras haberle dicho con palabras que se aproximen a lo que siento por ella.

Me muerdo los labios cuando toma mi mejilla haciendo que me incline a la vez que se inclina sobre mi oído y me nombra de esa forma. Cierro los ojos ladeando mi rostro hacia su cuello, mejilla con mejilla, su rastro es más intenso y su perfume pura delicia para mis sentidos.
Mi corazón no puede latir más aprisa, al comenzar a decirme todas esas palabras que me aceleran, me estremecen, hacen plena diana en el centro de mi ser.

Se separa y me mira con los ojos cargados de lágrimas que no terminan de aflorar, no por ello es menos sentido, al contrario, mis ojos también se empañan fruto de la emoción y de todos los sentimientos que en estos instantes únicos se polarizan entre nosotros dos.

Sonrío dichoso ante sus palabras haciéndome saber lo que siente por mí, es la primera vez que me dice algo así aunque me lo haya demostrado con creces poder escucharlo de sus labios con ese tono de voz susurrado tan suave y dulce me hace sentir inmenso, ahora mismo si estirase mi mano alcanzaría la luna y lo que alcanzo, es su mejilla que acaricio mirándola embelesado a la par que preso de la mayor emoción que yo haya padecido en toda mi existencia cuando me dice de esta manera que me ama.

Su menuda silueta se pega a mi cuerpo, entre medias están nuestras manos aún unidas a la altura de nuestros pechos, he deslizado mi otra mano por su costado hasta depositarla en la cadera desnuda, rozando su piel con las yemas de mis dedos al mismo tiempo que sus labios se entrelazan con los míos, jamás me había sentido tan unido a mi hembra, sintiéndome tan suyo, sintiéndola tan mía.

—Tengo una cosa para ti —murmuro sobre su boca separándome para mirarla fijamente con una sonrisa ensanchada en mi rostro.

Me muevo para que nuestras manos unidas queden al descubierto tras alejarme lo suficiente para poder maniobrar, he deslizado la mano que la sostenía por la cadera dejando una suave caricia sobre su piel para soltar el nudo de la cinta que mantenía unidas nuestras manos, a continuación lo ato sobre su muñeca para después sacar del bolsillo interno de la americana un anillo que en silencio coloco en su dedo corazón en la mano que no lleva el anillo de compromiso.

—Te protegerá, es mágico, mientras lo lleves puesto te resguardará de morir a manos de un ser sobrenatural mientras tu corazón y tu cabeza se mantengan siempre en su sitio, como si fueses una de nosotros —que sólo podíamos morir si nos arrancaban el corazón o lo atravesaba una bala de plata o nos arrancaban la cabeza—, si te hieren de gravedad con el puesto hasta el punto de que tu corazón se detiene, volverás a la vida con todas las heridas sanadas —me llevo su manita a mis labios para depositar un beso sobre el dorso mirándola con infinito amor.

Tras esto empiezo a ser consciente de que nuestra familia nos está mirando, mi cuñada limpiándose las lágrimas constantemente, mi hermano sonriendo con un brillo especial en sus ojos, mi madre nos mira orgullosa y las niñas han empezado a corretear alrededor nuestro.

—Tío Oli y tía Dan se han casado —dice Noomi cantarina dando vueltas igual que una veleta expuesta a un fuerte vendaval.

—Qué feliz soy —dice mi madre acercándose para primero abrazar a mi hembra y después a mí, besándome con cariño en los labios—. Mi niño estoy muy orgullosa de ti —suspira emocionada con lágrimas en los ojos.

—Déjame felicitar a mi flamante cuñada —dice Rod interponiéndose entre ambos haciendo que me ría, cariñoso estrecha a mi hembra entre sus brazos—. He sido un tonto con vosotros dos pero sé que me perdonas y seremos buenos cuñados —le dice dándole un beso en la mejilla para luego volverse para estrecharme a mí entre sus brazos apretándome con fuerza—. Sigue así hermano mío, eres el mejor.


Mientras tanto Telva llorosa se acerca a mi hembra.

—Ha sido muy hermoso, felicidades cuñada —le dice aún emocionada con congoja en la voz para abrazarla amorosa.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 19, 2014 6:50 am

Todo había sido entregado. Las murallas que la protegían habían caído con una declaración y un beso, un único beso que envió una onda expansiva que lo redujo todo a polvo y escombros. Ahora le había entregado los sentimientos que tanto le había pedido él en silencio junto con la promesa de permanecer a su lado por siempre, por lo que les quedara de vida en la tierra y si Dios les era propicio, también en la otra vida.
 
Su mano en la mejilla, manda una constante descarga eléctrica que la hace temblar, recorriéndole un escalofrío tras otro por la espina dorsal y erizándole la piel a la altura de la nuca mientras sus labios permanecen unidos, hablando de sentimientos sin la necesidad de emplear palabra alguna. Si alguien le preguntara qué sería capaz de dar por su hombre, simplemente diría “Todo”. Si querían su casa, la entregaría gustosa. Si deseaban todo su capital, daría gustosa hasta el último centavo que poseía. Si ansiaban su vida, ella misma les proporcionaría el arma con la cual podían tomarla.
 
Podía sentir el calor de su mano en la piel que quedaba al descubierto por la abertura del vestido, la otra permanecía unida a la suya por la cita. Habían hecho los juramentos, se habían unido las manos. A ojo de cualquier licántropo estaban unidos para siempre.
 
Acaba separándose sin demasiadas ganas cuando le dice que tiene algo para ella. No pronuncia palabra alguna, ya no le quedan tras la declaración que acababa de hacer, tan solo lo mira. Cada detalle, cada movimiento mientras suelta la cita, deshaciendo el agarre para acabar amarrando la misma a su muñeca. Ladea la cabeza observando cómo introduce la mano en la americana para justo después tomar su mano izquierda y deslizar algo en por el dedo corazón.
 
-¿Un anillo? –Pregunta extrañada antes de que él le aclarara de que se trataba.
 
Un anillo que la protegería de morir por las heridas a manos de cualquier ser que fuera a cazar. Sabía que existían pero eran casi imposibles de conseguir salvo si se heredaba dentro de la familia. ¿Qué habría hecho Olivier para lograrlo? Lo miró a los ojos sonriéndole con dulzura y carillo cuando él se llevó su mano para depositar un beso en el dorso de la misma.
 
-¿Cómo lo has conseguido? –Su vena curiosa no podía dejar pasar la pregunta, al menos hasta que se percató de que las niñas empezaron a correr.
 
Es entonces cuando giró el rostro para acordarse de que no estaban solos en ese claro y no pudo evitar reír por la voz risueña de Noomi mientras daba una vuelta tras otra sobre sí misma. Con una sonrisa más comedida, le devuelve el abrazo a Reva antes de ver cómo Rod se interponía entre Olivier y ella. No puede evitar tensarse cuando la abraza, es algo instintivo pero no tarda en relajar el cuerpo devolviéndole el abrazo con delicadeza.
 
-Ya te dije que no hay nada que perdonar. –Contempla con una sonrisa cuando le da un beso en la mejilla.
 
Ella no era una persona rencorosa ni fijada a los hechos pasados, fuera de su propia persona. Ya le había dicho a Rod que lo que sucedió en la primera comida que compartieron era comprensible y lógico por lo que no tenía nada que perdonar.
 
Ladea la cabeza observando a Telva cuando se acerca aún con los ojos llenos de lágrimas para decirle que había sido hermoso. Había tenido la esperanza de que no la hubieran escuchado al haber susurrado tan bajito, pero estaba claro que no había sido su suerte.
 
-Gracias. –Aun así agradece las palabras de Telva y le devuelve el abrazo antes de separarse.
 
Se aleja un paso intentando que su corazón volviera a la normalidad. Éste martilleaba con fuerza sus costillas y temía que pudiera llegar a pararse. Pero mientras lo intentaba, se centró en el anillo que ahora decoraba su otra mano, era sencillo y no parecía tener ningún poder especial. No le daba ninguna sensación pero sabía que Olivier no se lo habría entregado de no tener el poder de salvarla.
 
Posó los ojos en su hombre, que abrazaba a su familia sonriendo feliz, antes de elevar la mirada hacia la luna llena que los observaba. Los amantes siempre se habían refugiado bajo su plateada luz y el poder que poseía era innegable aunque ella no llegara a entenderlo. ¿Sería quizás que tras esa pálida cara se escondiera una divinidad? Lo dudaba, pero de ser cierto tenía el poder para ayudar o destruir a su antojo.
 
“Luna que me miras, por favor escúchame. Mis palabras han surcado el cielo para poder llegar hasta ti. Acabo de entregar mi corazón a uno de tus hijos en esta tierra, no permitas que lo pierda. Tu que conoces los secretos de la eternidad, guíame para que no me separe de su camino, ilumina el sendero con tu luz para que nunca se oscurezcan nuestras vidas.”
 
Se sentía estúpida rogando algo a aquel astro que permanecía inmóvil en lo alto del cielo. Pero Olivier creía en su poder y pedir con el pensamiento no podía hacer ningún mal. Descendió la mirada de la luna para fijarla en los ojos verdes de su hombre que la observaban y sus labios esbozaron una sonrisa llena del amor que le invadía el alma solo con verlo. Su compañero.
 

 

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 19, 2014 8:56 am


Reva WilsonRodney PrestonTelva PrestonNoomi Preston
Acaba de convertirse en mi compañera, en mi preciosa y maravillosa mujer, no puedo estar más orgulloso de ella, desde que la conociera hasta ahora, ha cambiado tanto que sólo puedo pensar en que es la persona con más fortaleza y valentía que yo haya visto jamás con mis propios ojos, no hay hembra que se le pueda comparar, ni siquiera las hembras de la manada, ni siquiera mi cuñada ni mi madre son tan fuertes como lo es ella.

Y lo mejor de todo es que no está supeditada a mí, no es mi florero particular del que yo pueda disponer a mi antojo, al contrario, tiene más pelotas que muchos, no se acobarda ante nadie.
Ahora mismo quisiera cogerla entre mis brazos y ponerme a girar igual que mi sobrina, así sin más, como si fuésemos niños riéndome de alegría, soy sumamente feliz, esto se refleja en mi expresión, no puedo dejar de sonreír mirándola, perdido en el brillo de sus magnéticos ojos, deseando sus labios de nuevo fundidos en los míos, igualmente su tacto y su menudito cuerpo amoldado al mío.

Puedo ver la extrañeza que le causa el que le regale otro anillo, hasta que no le explico lo que es, entonces sale a flote su curiosidad innata, algo que siempre me ha encantado de mi hembra, sobre todo cuando me mira igual que si fuese una niña atendiendo a una fantástica explicación.

—Mamá me puso en contacto con un caza tesoros —respondo cariñoso, el que hubiera costado una fortuna era lo de menos, lo valía con creces, todos los ahorros que había acaudalado durante toda mi vida había sido el costo para tan singular regalo, lo pagué con mucho gusto y volvería a hacerlo todas las veces que fuesen necesarias.

Nuestra familia también quiere ser partícipe de este momento, un sinfín de sentimientos galopan en mi pecho prendido a fuego vivo por mi hembra, no puedo apartar la mirada de sus ojos o de su silueta, admirándola en silencio, también deseándola.

—Cuídamelo cuñada, es el único hermano que tengo —murmura Rod en su oído al devolverle el abrazo—. Gracias por abrirme los ojos, si tú no hubieses entrado en nuestras vidas hubiera seguido muy ciego Dan —añade cariñoso esbozando una amplia sonrisa al separarse para mirarla, si no fuera por el color de sus iris podría pasar perfectamente por Olivier.

—Un día, cuando tú quieras, podríamos quedar para charlar —propone Telva mirándola cariñosa con una sonrisa y los ojos brillantes por las lágrimas, era una mujer muy sensible aunque esto jamás lo demostrase ante otros seres que no fuesen de su familia, salvaguardándose de esta forma para evitar posibles daños si mostraba sus debilidades.

—Tío Oli, Gin ha sacado un montón de fotos —me dice mi sobrina lanzándose a mi cuello, abrazándome con fuerza mientras recuesta su mejilla contra la mía, la abrazo con mimo sosteniéndola entre mis brazos.

—Cuando vayáis a casa de la abuela podréis verlas en el ordenador, ranita —le respondo cariñoso depositándola en el suelo para acercarme a mi niña para estrecharla—. ¿Te ha gustado mi niña? Papá se ha casado —beso su mejilla abrazándola contra mi cuerpo con los ojos cerrados, adoro a mi pequeña rubiales y la quiero con locura.

Al dejarla en el suelo para que vaya a jugar con su prima miro a mi hembra que está mirando hacia la luna, me acerco hasta su lado cogiéndola de la mano cuando me mira con esa sonrisa que provoca que mi corazón de un vuelco dentro de mi pecho, instintivo me inclino hacia su cuello para depositar un dulce beso.

—Gatita… —murmuro al desenterrar mi rostro bajo su fino mentón, volviendo a mirarla a la vez que echo a andar hacia la zona boscosa siguiendo el camino de pétalos encarnados—. Mi preciosa mujer —sonrío, está radiante a esta luz con su vestido de novia tan perfecto como lo es ella para mí—. ¿Quieres que nos quedemos un rato o prefieres que nos vayamos ya a casa? —podíamos hacer lo que quisiéramos en estos momentos, nadie iba a objetar el que nos fuésemos empezando a disfrutar desde ya de nuestra luna de miel, aunque no hubiésemos decidido irnos a ningún sitio, en dos días íbamos a casarnos por lo civil, quizá después decidiéramos irnos de viaje de última hora, o quizá no, lo único en lo que puedo pensar en estos momentos es en tenerla bien cerca de mí sin importarme el lugar, y así, agarrados de la mano nos vamos encaminando hacia la cabaña, precedidos por las niñas que van correteando chillando alegres, sobre todo Noomi que parece una fuente inagotable de energía, completamente excitada.

—Tened cuidado no os caigáis —escucho a mi cuñada a nuestra espalda.

—No seas tan aprensiva cariño, lo más que les puede pasar es que se hagan un rasponazo en las rodillas —añade mi hermano—. Nuestra pequeña terremoto va a caer rendida en la cama.


—Les daré un buen vaso de leche caliente antes de acostarlas —comenta mi madre—, para que se relajen un poco.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 19, 2014 9:24 pm

Posando sus ojos en los esmeralda de su hombre se dio cuenta de que estaba feliz. Estos seguían brillando de una manera especial que la cautivaba y a pesar del miedo que aún recorría sus venas y de su acelerado corazón supo que había hecho lo correcto. Olivier era feliz y eso era lo único que importaba. Ella acabaría acostumbrándose a ser una mujer casada, confiaba en él, en que no la volvería a dejar caer, que igual que en ese momento, que la agarraba de la mano que permanecía unida a la suya por un lazo, llegado el momento la agarraría de la misma forma.
 
Deseaba estirarse y pasar el dedo por esos hoyuelos que su sonrisa formaba en las mejillas, le gustaría volver a besarlo y perderse en sus labios lo que les quedaba de noche, desaparecer entre el sabor dulce que tanto lo caracterizaba para ella. Pero tendrían tiempo de desvanecerse juntos cuando fueran en casa.
 
Lo miró cuando le dijo cómo había logrado el anillo que ahora decoraba su otra mano. Bajó la vista al mismo durante unos segundos antes de volver a alzarla. Los caza tesoros, igual que los caza recompensas como ella eran sumamente caros y duba que hubiera salido barato. Abrió la boca para preguntar, quería saber quién era ese caza tesoros, cómo había contactado con él o ella y un montón de preguntas sobre el mismo anillo. Pero al mirarlo de nuevo directamente a los ojos, soltó un suspiro y sonrió de manera dulce.
 
-Las preguntas luego. –Comentó sonriente y cariñosa.
 
Tendrían tiempo para preguntar y responder. En ese momento disfrutarían de la noche, de lo que acababa de pasar y de lo que tenían por delante. No se arrepentía de lo que acababa de hacer a pesar de que aún sentía el temor inicial, solo que diluido en grandes cantidades de felicidad y amor cada vez que miraba a su hombre.
 
-Siempre, también es el único hombre que tengo. –Respondió con una sonrisa a la petición de Rod por cuidar de su hermano. Siempre cuidaría de él, le costara lo que le costase. –Igual de ciego que yo antes de que Olivier entrara en la mía. –En ese aspecto eran iguales, solo que en lados opuestos en lo que a razas se refería.
 
Ella había estado ciega toda la vida, desde que abrió los ojos al mundo sobrenatural estos permanecieron con una película que distorsionaba la realidad de los licántropos. Hasta que apareció él, su hombre, su hombre lobo dominante y mandón con esos preciosos ojos jade que la atravesaban hasta llegar al alma cada vez que la miraba.
 
-Cuando quieras puedes venir a casa, sabes que está abierta para lo que necesitéis. –Le dijo a Telva abrazándola.
 
No sabía de que querría charlar, pero fuera lo que fuera ella estaría ahí para escucharla. Le diría a Olivier por si quería introducir a su familia en el registro de la casa, para que pudieran entrar en cualquier momento sin necesidad de llamar ni esperar.
 
Apenas si fue consciente de nada de lo que sucedía a su alrededor mientras miraba a la luna, rogándole en silencio por un poquito de suerte para ellos, porque precisamente el Destino y ella no se llevaban demasiado bien, hasta que bajó la mirada del astro que gobernaba las noches y posarla sobre su hombre.
 
Entrelazó los dedos con los de él cuando la tomó de la mano. El calor que desprendía era inmenso y las corrientes eléctricas le recorrieron el brazo con fuerza hasta extenderse por su cuerpo segundo antes de que sus labios le acariciaran el cuello, haciéndola vibrar y soltar un suave jadeo.
 
Rodó los ojos cuando le se refirió a ella como su mujer, no lo pudo evitar, fue casi como un auto reflejo más que cualquier otra cosa por lo que acabó riéndose bajito mientras echaban a andar de vuelta la cabaña cogidos de la mano, deshaciendo el camino cubierto con pétalos de rosa.
 
-Lo que prefieras. –Comentó soltándose de su agarre para apoyarse en su costado. –Si quieres quedarte con tu familia un rato me parece bien. -Tenían toda la noche para ellos y si querían, también todo el día.
 
Vio como las niñas corrían por el bosque, chillando y riendo a todo el volumen que les permitían sus voces. Se agachó y cogió la pequeña cola del vestido, pasándola por el antebrazo para evitar que Olivier lo pisara al andar y volvió a pegarse a él, pero se dio cuenta de un detalle que la hizo sonreír divertida.
 
-¿Y esto? –Preguntó agarrando su muñeca y acariciando la cinta rosa que llevaba atada.
 
Se pegó a su costado mientras avanzaban hasta llegar a la rustica cabaña, la cual era muy similar a la que tenía ella en Siberia y que Olivier aún no conocía. Quizás, después de su unión por lo civil podrían ir a pasar unos días. Aún habría nieve pero las temperaturas no serían tan bajas.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 20, 2014 12:10 am


Reva WilsonRodney PrestonTelva PrestonNoomi Preston

Puedo ver en sus ojos curiosos como empiezan a nacer las preguntas dentro de su cabeza, por cómo me mira de esa forma que le he visto en otras ocasiones cuando está a punto de hacerme varias cuestiones, adoro esa expresión como tantas otras de mi hembra, de hecho las adoro todas, incluidas las que  se le ponen cuando se irrita conmigo por haber metido la pezuña hasta el fondo.

—Después te cuento todo lo que quieras saber sobre el anillo o sobre el caza tesoros —la conozco muy bien, aunque en ocasiones se me escapa y no logro alcanzarla, pero en la mayoría de ocasiones sé por donde discurre su mente.

Sé que voy a estar mucho más tranquilo por las noches cuando salga de cacería, al menos estará más protegida y conociendo de primera mano cómo son sus metodologías a la hora de la pelea, puedo respirar sabiendo que no permitirá que nadie la dañe mortalmente.

Es una luchadora consumada capaz de todo cuanto se proponga, no había conocido así a nadie en toda mi existencia, tan perseverante, tan tenaz, tan valiente, tan exhaustivo.

—Me alegro que formes parte de la familia —le dice Rod mirándola cariñoso—, tú también tienes que cuidarte mucho, eres la única cuñada que tengo —añade sonriente—. Pero hemos abierto los ojos, eso es lo que importa.


Les había costado lo suyo, pero al final habían conseguido entenderse a pesar de sus caracteres, sobre todo el de Rodney que más testarudo no podía ser cuando se le metía algo entre ceja y ceja, le costaba bajarse del burro en el que se había subido, pero después, cuando se daba cuenta de sus errores, al igual que su hermano sabía rectificar y pedir perdón aunque le costase más que a ninguno llegar a ese punto.

Les miro a ambos con una sonrisa de felicidad suprema, es tan gratificante el que mi hembra y mi hermano hayan llegado a un entendimiento, y sé, que ahora Rod entiende el por qué de muchas de mis decisiones, como también que siempre seremos hermanos pase lo que pase, son mi familia.

—Te llamaré antes para quedar —responde Telva mirándola con cariño tras haberse abrazado reafirmando inconscientemente su nueva relación, ahora eran cuñadas y siempre sería un miembro de esta familia, la había apreciado desde el primer momento pese a su profesión que tanto había afectado en su vida en particular, era la cara opuesta de una misma moneda respecto a su historia personal, por eso la tenía en tan alta estima al margen de a lo que se dedicaba, había visto antes a la persona.

El calor de su piel me traspasa cuando me inclino para besarla en el cuello mientras vamos caminando de la mano, la siento vibrar y estremecerse, escucho su suave jadeo y por todos los Dioses habidos y por haber quisiera poder estrecharla entre mis brazos, sin ninguna prenda de ropa que nos impida acariciarnos en cuerpo y alma.

Sonrío y termino riéndome al ver la cara que pone cuando le digo que es mi preciosa mujer, como si el simple nombre le produjera una fuerte urticaria, al final nuestras risas se entremezclan, me siento tan pletórico que me postraría a sus pies aullándole como a mi luna, mi dueña y señora por el resto de mis días.

—Tendrás que acostumbrarte gatita, eres mi mujer —sonrío pillo, se me llena la boca con solo decirlo, sabe lo importante que es para mí el que hayamos consolidado lo nuestro de esta forma. Cuando me suelta para recostarse en mi costado la rodeo con el brazo pasándoselo por detrás apoyo mi mano sobre el lado desnudo de su cadera, rozando la piel con las yemas al mover inconscientemente los dedos para acariciarla—. Vayamos a casa —murmuro ronco pensando en nosotros inclinándome hacia su sien para darle un beso.

No podría estar en mejor momento en mi vida, con las niñas alborotando risueñas, riéndose mientras corretean hacia la cabaña, con mi madre, hermano y cuñada detrás hasta que nos adelantan al detenernos un momento para que mi hembra recoja la cola de su vestido.

Es condenadamente sensual, no puedo evitar desearla con solo posar mis ojos en su voluptuosa silueta.

Vuelvo a rodearla cuando se aproxima para de nuevo acomodarse en el costado de mi cuerpo, entonces descubre la cinta que Noomi me ha colocado antes en la muñeca.

—Cosas de tu sobrina que dice que me dará suerte —respondo divertido al ver la cinta rosa anudada a mi muñeca mientras mi hembra la roza con sus deditos—. Ya tienes un lazo rosa para poder atarme —bromeo cariñoso hablándole al oído solo para nosotros por nuestras bromas íntimas y particulares.

—Mi niño ¿os vais a quedar un rato? —pregunta mi madre cuando llegamos a la cabaña.

—No mamá nos vamos a ir a casa —sonrío mimoso ante su mirada comprensiva.

—Ten —dice Rod lanzándome las llaves de su coche que cojo al vuelo con una mano—, ya me lo devolverás cuando os volvamos a ver el pelo, supongo que en unos días —bromea guiñándome un ojo a lo cual recibe un codazo de Telva.

—Sé más discreto marido —ríe divertida.

—No os preocupéis por Gina, mañana la llevaré al colegio y después pasaré a recogerla, disfrutad de vuestra luna de miel hijos —nos dice mi madre acercándose para despedirse de nosotros, abrazando a mi hembra en primer lugar para luego darme un beso en los labios.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 20, 2014 5:45 am

Sonrió, no lo pudo controlar, ensanchándose sus labios hasta mostrar en ellos todo lo que sentía por Olivier, porque nadie la conocía mejor que él. En ocasiones parecía tener el poder de abrir su cabeza y hurgar en sus pensamientos más ocultos. Parecía tener el poder de barruntar lo que ella iba a decir. Sabía que su vena más curiosa nunca le había molestado, más bien parecía lo contrario que le agradaba alimentarla, otorgándole todas las respuestas que él tenía a sus interrogantes.
 
-Vale. –No dijo más mientras le sonreía. Tendrían tiempo para preguntas. Tenían toda su vida.
 
Jamás se había preguntado en qué quería para su futuro porque nunca lo había deseado. Nada la había anclado a la vida salvo la venganza de su familia. Ahora, por el contrario, viendo cómo Olivier la miraba, con esos ojos tan hermosos que ni el mismo sol podía hacerle sombra, ataviado con ese traje blanco que hacía resaltar su tono de piel, su oscuro cabello y también el color de sus orbes, se preguntó cómo sería su futuro junto a él.
 
Pero no tenía una respuesta concreta tan solo estaba segura de dos cosas, una de que lo amaría cada día más a pesar de que no se lo dijera, y la otra era que iba a ser sumamente feliz a su lado. Sí, tendrían sus más y sus menos, sus discusiones y sus dimes y diretes, pero como habían hecho hasta ese momento lo solucionarían y la reconciliación valdría la pena.
 
-Gracias. –Le dijo a Rod mirándolo a esos ojos celestes que veía tan extraños en el rostro tan similar al de su hombre. –Podrías tener más. –Bromeó con una sonrisa divertida al decirle que era su única cuñada. Ahora de pronto se había hecho con demasiados títulos a los cuales tendría que ir acostumbrándose poco a poco. Asintió con una sonrisa cuando le dijo que lo importante era que habían abierto los ojos.
 
No sabía lo que habría pasado si cuando se enteró de lo que Olivier era se hubiera negado a intentarlo, si esa noche el miedo a perderlo no le hubiera ayudado a ver que ya lo quería quizás se habría negado en rotundo a escuchar a su hombre. Y habría sido el error más grande de su vida. Por suerte no sucedió así, a pesar de lo mucho que le dolió no solo descubrir la verdad, sino saber que él le había engañado, el sentimiento que ya le procesaba era demasiado intenso como para simplemente darse la vuelta y alejarse.
 
Algo de lo que se hubiera arrepentido el resto de su vida.
 
Lo que jamás llegaría a entender era cómo Olivier, sabiendo desde un primer momento lo que ella era, conociendo su historia y viendo las marcas de su cuerpo se arriesgó a seguir a su lado, sin apenas conocerla, en menos de veinticuatro horas él ya había decidido. Algo que por muchas vueltas que le diera jamás entendería.
 
-No hace falta que llames, siempre eres bienvenida, da igual el día o la hora. –Le aseguró con una sonrisa.
 
Lo único que conocía de Telva era cómo se activó su gen licántropo. Olivier no le había contado nada más y ella tampoco había preguntado. No sabía si ella deseaba hablarse de su pasado o por el contrario comentar cosas sobre un posible futuro. Fuera lo que fuese ella escucharía he intentaría ayudar si fuera preciso o si era posible.
 
-Compañera. –Le corrigió con una sonrisa. Sabía que tarde o temprano se acostumbraría y dejaría de recorrerle ese escalofrío solo con pensar en ella como mujer o esposa de Olivier, igual que le sucedió cuando al principio de su relación él se refería a ella como novia y su cuerpo de manera automática se tensaba. Con el paso de los días dejó de reaccionar a la palabra hasta que se volvió algo normal. Estaba segura de que en este caso sería exactamente igual.
 
Un escalofrío completamente distinto le invade de la cabeza a los pies cuando siente la caricia de sus dedos en la abertura del vestido a la altura de la cadera al rodearla con el brazo. El calor del deseo no se hizo esperar, lo cual no era demasiado bueno ya que todos en ese lugar, salvo las niñas, podían olerla. “Maldito olfato licántropo” murmuró para sí mientras avanzaba. Por ello, cuando le dijo que se irían a casa, con esa voz ronca fue como un regalo caído del cielo y sus labios rozando la piel no hicieron más que avivar su cuerpo. Sí, era mejor marcharse antes de que todos se dieran cuenta.
 
-¿Y te está dando suerte por ahora? –Preguntó divertida acariciando la cinta mientras lo miraba a él. –Te ataré bien fuerte esta noche. –Murmuró ella antes de morderse el labio solo de imaginárselo.
 
E inmediatamente se excitó ante la imagen que le vino a la mente, la cual agitó antes de que esa excitación aumentara y se descubriera ante la familia de Olivier. “Mierda de sentidos sobrenaturales” volvió a pensar. No puede evitar echarse a reír por las palabras de Rod, porque verdaderamente, si fuera por ella serían unos varios días en los cuales se pasaría con su hombre entre las sábanas sin salir a nada más que a comer. Bueno, entre las sábanas o en la ducha, en el jacuzzi, las hamacas de la piscina. Un escalofrío le recorrió la columna ante las imágenes que su mente reproducía. “Sí, hora de irse” pesó mientras la madre de Olivier se acercaba.
 
-Le he traído otra ropa y un abrigo. –Le dijo a Reva cuando la abrazó. –Se ha quedado en una mochila en el coche de Telva. –No sabía si la pequeña tenía cambio en casa de su abuela o no.
 
Despidiéndose de los demás se encaminó hacia el asiento del copiloto del coche de Rodney y entró a la espera de que Olivier los llevara a casa. Con la yema del dedo repasó los nombres bordados en cada esquina de la cinta que ahora llevaba anudada a la muñeca. La enmarcaría para que no se estropeara.
 
 

 

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 20, 2014 7:32 am


Reva WilsonRodney PrestonTelva PrestonNoomi Preston
Es tremendamente gratificante cuando discurrimos por los mismos páramos, cuando estamos en completa sintonía y no hay malentendidos entre nosotros, aunque cuando llegamos a ese punto donde no nos entendemos, los dos procuramos que eso cambie, porque nos queremos y no nos gusta hacernos daño cuando nos ofuscamos, o simplemente no tenemos un buen día, o cualquier otra circunstancia que se dé cita entre nosotros que nos haga saltar enfadados.

Me gusta saciar su curiosidad, obviamente si está en mi mano poder hacerlo, a veces no tengo todas las respuestas a sus preguntas. En esas ocasiones mi hembra se preocupa de hallar una respuesta a sus inquietudes, sé que le supone un contratiempo quedarse sin respuestas, que no le gusta en absoluto, lo he podido ver en sus ojos cuando no he sabido darle una respuesta que sacie su apetito por saber.

Con una sonrisa sin parangón la miro embelesado, estoy loco por mi mujer, por mi compañera, por el amor de mi vida, por mi preciosa hembra que me hace inmensamente feliz.

Rod se echa a reír cuando le dice que podría tener más cuñadas, sabe que está bromeando por lo cual se ríe divertido.

—Quien sabe igual nuestro padre tuvo un desliz por ahí y tengamos más hermanos —bromea recibiendo una colleja de Reva—. Mi niño ni se te ocurra hablar así de tu padre en paz descanse, ni en broma —le reprende inflexible aunque cariñosa porque sabe que no deja de ser guasa—. ¡Ay mamá! —protesta Rod masajeándose la nuca.

—Te está muy bien por graciosillo —le chincho sonriendo malicioso.

—Este marido mío no aprende ni a base de collejas —comenta Telva riéndose para luego mirar a Dan y asentir ante sus palabras que no hacía falta que la llamara, pese a ello lo haría, Telva es así.

Miro a mi mujer reconociendo en ella todo lo que reconocí en su momento al poco de conocernos, que ya la quería en mi vida para siempre, que me había enamorado nada más verla, impresionado por su fortaleza, embelesado por la fuerza que habita más allá de sus ojos dorados, atraído sin remedio alguno por todo cuanto es y significa para mí, lo supe en seguida que es mi hembra.

A pesar de que sabía que podía perderla en cuanto supiese que yo era un licántropo, de hecho estuve a punto de perderla cuando lo descubrió aquella noche en nuestra primera cita, quise decírselo porque ya no aguantaba más tiempo con aquel engaño, porque no era justo que no lo supiera y porque mi conciencia me remordía constantemente, aunque egoístamente me costaba lanzarme para dar ese paso porque no quería perderla por nada del mundo, por suerte no ocurrió y me dio una oportunidad, gracias a la cual hoy estamos aquí recién casados.

—Mi preciosa mujer —vuelvo a decir cuando me corrige, mirándola sonriente me inclino para besar de nuevo su sien—. Bueno gatita si quieres que te diga mi preciosa compañera te lo diré, pero ambas tienen el mismo significado que pase lo que pase siempre seré tuyo y tú siempre serás mía, nos pertenecemos el uno al otro —murmuro enronquecido a la altura de su oído, su cercanía, el olor de su rastro intensificado con las notas de su perfume me están enloqueciendo, mucho más cuando percibo su excitación—. Por supuesto que me está dando suerte, te ha traído hasta a mí aunque yo he ido también a tu encuentro —sonrío ante el momento que hemos pasado cuando no he podido evitar adelantarme para acercarme a mi hembra—. Esta noche te pertenezco puedes hacer conmigo lo que más desees —y si su deseo era tenerme bien atado que así fuese que yo no iba a poner ninguna objeción al respecto, pese a que ello termine provocando que acabe volviéndome loco de deseo por mi hembra.

Es evidente para todos, menos para las niñas, que nos vamos porque los dos deseamos estar a solas en la intimidad de nuestra casa, como es lógico amándonos sin parar, no puedo esperar para tenerla entre mis brazos y en mis labios besándola fogoso.

—El lobito me ha traído antes una bolsa de ropa de la niña —comenta mi madre mirando con cariño a mi hembra—, por si se queda más de un día en casa no vendrá mal la mochila —asegura con una sonrisa risueña, como si rejuveneciera en nuestras presencias, sobre todo con las niñas.

—Tío Oli te voy a echar de menos —me dice Noomi tirándoseme al cuello, la cojo entre mis brazos apoyando mi frente contra la suya—. ¿Cuándo voy a poder ir a vuestra casa?

—El próximo fin de semana ¿te parece bien ranita?

—¡Sí! ¿Has oído Gin? vamos a poder estar juntas —igual que si fuese una anguila se retuerce entre mis brazos para bajarse dando saltos y vueltas, no sé cómo no ha terminado cayendo de bruces mareada.

—Mi niña cualquier cosa que necesites llámanos —le digo a mi niña acercándome a ella para estrecharla entre mis brazos, para acto seguido besarla amoroso en la mejilla—. Papá te quiere mucho cariño —nunca me canso de decírselo, es más lo creo necesario.

Me monto en el coche mirando a mi hembra antes de acomodarme para ponerme el cinturón y arrancar el motor, maniobro marcha atrás para sacarlo del sitio donde lo ha dejado mi hermano para enseguida girar y coger el camino de gravilla dejando atrás la cabaña.

En un momento dado, cuando  nos incorporamos en la carretera cojo la mano de mi hembra más cercana a mi cuerpo para llevarme sus falanges a mis labios depositando un beso en sus dedos.

—Soy muy feliz gatita —murmuro con una sonrisa mirándola dichoso por un instante.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 20, 2014 7:53 pm

Que un arcángel bajara y la abanicara con sus tupidas alas, porque necesitaba algo de aire al ver esa enorme y hermosa sonrisa que se formó en los labios de Olivier, marcando los hoyuelos de ambas mejillas y ligeramente el del mentón, mostrando sus perfectos dientes blancos como si todo él fuera una obra de arte del mejor de los escultores. Qué mujer no caería rendida antes un hombre así. Ella desde luego lo había hecho.
 
Se echó a reír por las palabras de Rod y la reacción que provocó en su madre. Ella no se refería precisamente a algún hermano perdido, más bien bromeaba en el sentido de que Olivier pudiera aparecer con otra mujer. A pesar de todo no dijo nada, tan solo negó con la cabeza mientras los miraba divertida.
 
Le sonrió a Telva cuando esta asiente a sus palabras. Quién lo diría, ella, una cazadora de la cabeza a los pies, unida a un licántropo y a su familia. Las cosas podían cambiar mucho y en su caso habían dado un giro de ciento ochenta grados. Ahora los veía con otros ojos, sabiendo que entre sus filas había tanto licántropos buenos como malos, exactamente igual que entre los humanos y los cazadores.
 
Porque desgraciadamente los cazadores no se libraban y entre sus final había lo más bajo, cruel y rastrero que podía dar la humanidad. Por eso intentaba mostrarle a Olivier como luchaba un cazador durante los entrenamientos, para que si un día se encontraba con uno supiera de antemano cómo iba a actuar y poder matarlo antes de que le tocaran. Ella jamás había matado a un humano, pero pobre de aquel que intentara poner un solo dedo sobre su hombre. Su compañero.
 
Un pequeño bufido sale de sus labios cuando vuelve a denominarla como su mujer, poniendo los ojos en blanco de nuevo al recibir el nuevo beso sobre la sien.
 
-Compañera. –Volvió a corregirle antes de que él le diera esa explicación. Su cabeza se movió sola, negando de manera divertida a esa alusión tan anticuada del compromiso, sobre la pertenencia de una persona. Aunque tenía que ser sincera, que en el fondo, muy en el fondo le gustaba horrores que Olivier le dijera que era suyo y que se lo dijera, con esa voz ronca susurrado al oído hacía que tuviera un efecto mayor. –Pero la connotación de ambas no es la misma.  –La palabra compañera no tenía tanto trasfondo como mujer, aunque en el fondo vinieran a ser los mismo, pero eran como las palabras “dama de compañía” y “puta”. Eran lo mismo pero se oían diferentes. –Tú has ido hacia mí porque eres un impaciente. –Comentó divertida mirándolo a los ojos. Pero estaba segura de que si él no hubiera ido hacia ella, habría tardado más en alcanzar el otro extremo del claro. Lo miró con una sonrisa pícara en los ojos cuando dijo podía hacer con él lo que deseara y la verdad fuera dicha, lo quería hacer todo. -¿Y si deseo no hacer nada? –Bromeó poniendo un semblante serio, como si realmente lo dijera de verdad. Claro que no tardó mucho en echarse a reír.
 
Con Olivier le resultaba sumamente sencillo reír por todo y por nada en realidad. Bromas sin sentido o comentarios ingeniosos, daba igual, siempre encontraban algo por lo que divertirse por muy tonto que pudiera resultar. Esperaba que esas risas, igual que el deseo que sentían el uno por el otro jamás desapareciera. Porque el deseo de ambos era insaciable y en ese momento solo podía pensar en llegar a casa para poder acariciarlo por cada pulgada de su cuerpo.
 
Asiente sonriente a la madre de Olivier. Era algo que no se podía evitar, poseía un aura que a pesar de saber que era licántropa te hacía tenerle el mayor de los respetos y mostrar la sonrisa más sincera.
 
Observó por el espejo retrovisor exterior como dejaban atrás la cabaña y el bosque, haciendo el camino de gravilla que anteriormente había realizado con Telva al volante. Volvían al punto de origen, a casa. Pero en vez de “novios” ahora eran “compañeros”, volvían siendo algo más. “Vaya salto en pocos segundos.” Pensó al sentir como Olivier la tomaba de la mano izquierda.
 
Sonrió con dulzura al sentir sus labios sobre los dedos, ese calor que tanto lo caracterizaba a él y esas corrientes eléctricas que siempre acompañaban a su tacto. Su corazón, al que tanto le había costado volver a la normalidad, se aceleró de nuevo, no por el significado de las palabras de su hombre, sino por la manera en el cual las había pronunciado, con esa sonrisa que parecía ocultar cientos de sentimientos.
 
-Yo también. –Le aseguró sonriente apoyando su cabeza sobre su hombro y acariciando con el pulgar la piel de su mano mientras surcaban la ciudad. –¿Hay algo especial que hacer con la cinta? –Preguntó alzando la mano derecha donde Olivier le había anudado la cinta que Reva había empleado. –Había pensado en enmarcarla con alguna de las fotos que haya sacado Gina y ponerla en el cuarto, pero igual tienes que hacer algo con ella.
 
Enterrarla, quemarla o hacer una pulsera con ella. No tenía la menor idea y ahora le picaba la curiosidad como un montón de preguntas que se iban amontonando en su cabeza y que esperaría algunos días a formular.
 
 

 

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 20, 2014 11:12 pm

Mi sonrisa se ladea cuando suelta ese bufido al volver a llamarla mi mujer, sé que es por la falta de costumbre, le pasaba lo mismo cuando le decía que era mi novia, su miedo al compromiso tiene que ver aunque esta noche lo ha vencido por completo al convertirse en mi compañera para el resto de nuestras vidas y sé que siempre vamos a estar juntos, pase lo que pase, nuestro amor si es imperecedero.

—Gatita es la connotación que tú quieres darle, te terminarás acostumbrando o ya no te acuerdas de cuando te decía que eras mi novia y a ti parecía salirte sarpullido con solo escucharlo —sonrío mirándola cariñoso—, y míranos ahora convertidos en marido y mujer, bueno compañeros de por vida —concedo mimoso viendo en sus ojos la diversión, lucen tan bonitos, tan dorados—. Es verdad soy un impaciente, no podía esperar —respondo ensanchándose mi sonrisa ante sus siguientes palabras, pese a que su expresión pretende ser seria, el tono de su voz denota la broma que está implícita—. Si es lo que deseas no haremos nada de nada, nos quedamos mirándonos a los ojos hasta que nos quedemos dormidos —sus risas provocan que las mías afloren, riéndome divertido, eso sería imposible hoy por hoy quedarnos sin hacer absolutamente nada entre nosotros, no cuando el deseo nos puede, cuando las ganas tan intensas por el otro son constantes entre nosotros, no se puede poner un ancla al deseo salvaje y lo que yo siento por mi hembra es tan primitivo como lo es el universo.

No tardamos mucho en despedirnos de todos, estoy orgulloso de nuestra familia, aunque atípica nos pertenece y es la única que tenemos, por la cual lo daría todo de ser necesario, hasta mi propia vida.

Miro a mi hembra un momento viéndola mirar por el retrovisor, es una más de nosotros y es tan aceptada y querida como si siempre hubiese pertenecido a esta manada. Sonrío mimoso tras haber besado su manita cuando se recuesta sobre mi hombro habiéndome dicho que también es muy feliz, eso me hace sentir pletórico. Ladeo mi rostro para depositar un beso sobre su coronilla sintiéndome estremecido de la cabeza  a los pies, envuelto en su rastro con esas notas de su perfume tan delicioso, inspiro con fruición reteniendo su fragancia en mis pulmones.

—Puedes enmarcarla cariño, podemos hacer lo que queramos no hay ningún rito respecto a ello —respondo exhalando un suspiro colmado, aunque todo es igual entre nosotros me siento distinto, más completo.


No encuentro las palabras precisas para describir la emoción que me embarga por dentro, las sensaciones que recorren mi espinazo. El hecho de que se haya convertido en mi mujer pese a todos sus miedos respecto al compromiso, Dioses es tan grande que voy a explotar de satisfacción.

—¿Te ha gustado? Le pedí a mamá que la bordara expresamente para nosotros —era su regalo para los dos por esta noche tan especial, única e irrepetible.

Siento un cosquilleo intenso cuando vislumbramos a lo lejos los lindes de nuestra casa, todo es igual que siempre, sin embargo en esta ocasión, será la primera vez que crucemos el umbral siendo marido y mujer.

En cuanto traspasamos la verja que va cerrándose a nuestra espalda, los ladridos de Wraith son significativos, no son los típicos ladridos que emite cuando viene alguien que no conoce y hay que agarrarlo para que no se lance cual misil a por su objetivo, sino repletos de alegría porque sabe que somos nosotros.

Dejo el coche aparcado en el camino frente a la puerta del garaje, cuando me bajo me acerco con presteza a la puerta del copiloto para abrírsela a mi hembra, tendiéndole la mano para ayudarla a bajar más que nada por el largo de su vestido y la cola, también por lo que quiero hacer a continuación.

—Siempre he querido hacer esto contigo gatita —La cojo en volandas entre mis brazos una vez se ha bajado del vehículo, me inclino hacia delante para besarla en los labios y sin necesidad de mirar por donde voy me acerco hasta la puerta de casa.

Aguardo a que mi flamante mujer ponga el dedito en el detector de huellas que nos permitirá el acceso, mientras Wraith no deja de ladrar contento, sentado a un lado de la puerta mientras barre el suelo con el rabo al menearlo de lado a lado a toda velocidad.

No la deposito en el suelo cuando pasamos al interior, con el pie cierro la puerta de casa, mirándola intensamente a los ojos con una sonrisa que refleja cada una de las sensaciones que me recorren de pies a cabeza, me dirijo hacia el piso superior. Hasta que no llegamos a nuestro dormitorio no la deposito sobre el suelo.

Sin necesidad de palabras que llenen este silencio repleto de sonidos, de nuestras respiraciones, de los latidos de nuestros corazones, del roce de las yemas de mis dedos contra la piel de su mejilla al cogerla con delicadeza, de la tela de su vestido al atraerla hacia mi cuerpo al deslizarse mi otra mano rodeándola por su cadera desnuda,  la beso despacioso entrelazando nuestros labios.

El destello del deseo que brota de lo más profundo de mí ser es inmenso dejándome completamente expuesto, entreabro sus labios al ladear mi rostro hacia el lado contrario, mordisqueo el inferior, mi mano en su cadera se mueve hacia su espalda comenzando a bajar la cremallera del vestido.

—Estoy loco por ti muñeca, te deseo tanto que voy a terminar ardiendo envuelto en llamas —murmuro con suma ronquera sobre su boca mirándola un instante a los ojos para de nuevo ir a por sus labios, me llaman como canto de sirena, devorándolos salvaje.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 21, 2014 6:26 am

Le dieron unas ganas enormes de volver a bufar al ver esa sonrisa suya que en ese momento no era sexy sino condescendiente. Lo miró durante un segundo achicando los ojos. La simple palabra, “mi mujer” hacía que su cuerpo se tensara y reaccionara ante ella como si fuera un peligro. Para su mente lo era, por todo cuando había conocido de las relaciones desde que era niña, prácticamente desde que tenía uso de razón.
 
-Sí, me acuerdo. –Le recalcó mirándolo a los ojos. –Y me sigue saliendo el sarpullido, solo que tu no lo ves. –Cierto que la reacción de su cuerpo había desaparecido y escucharlo no le daba escalofríos pero la palabra seguía teniendo un significado que su mente no acababa de aceptar como bueno. Acabó rodando los ojos y poniéndolos en blanco cuando volvió a referirse a ellos como marido y mujer. Tan solo con pensarlo una corriente le recorría la columna vertebral. Su mente activaba las alarmas solo con escuchar la palabra. –Entonces no haremos absolutamente nada. –Bromeó cuando la risa delicada se hizo más débil.
 
Era algo imposible y lo sabía, tanto por su parte como por la de Olivier. Ambos eran increíblemente activos y el deseo que tenían el uno por el otro era inagotable. Podían hacer el amor durante horas y aun así desearían más y más hasta acabar rendidos. Bueno, hasta acabar ella rendida porque la recuperación de su hombre le hacía tener una energía sobrehumana, mientras que las suyas se agotaban con cada orgasmo que azotaba su cuerpo.
 
Asiente a las palabras de Olivier tras recibir el beso en el pelo. Tomó uno de los extremos de la cinta con la mano libre para reparar el nombre de Olivier bordado el dorado, mientras que el de ella estaba cosido mediante un hilo plateado. Sabía cuánto significaba ese día para su hombre, por lo que lo enmarcaría en la habitación para que pudiera recordarlo cada día.
 
-Es muy bonita. –Admitió sincera. -¿Los colores de los nombres deben de ser así o es por lo mismo que nuestros anillos para el enlace civil? –Se había dicho a sí misma que no haría preguntas, pero no la pudo retener, su curiosidad era más fuerte que ella.
 
Hicieron la mayor parte del camino en silencio, pero no fue un silencio incómodo, todo lo contrario, estaban juntos, pegados el uno al otro sintiéndose mutuamente y pensando en lo que cada uno tenía en su corazón y en su alma.
 
Se sentó correctamente, separándose de Olivier cuando llegaron a la entrada. Bajó la ventanilla y estiró el brazo para colocar el dedo sobre el lector de huellas, haciendo que la puerta se abriera, dejándoles el paso hasta llegar junto al garaje. Los ladridos emocionados de Wraith resuenan por el lugar, por suerte no había vecinos a los que poder molestar.
 
Antes de que tuviera tiempo de girarse para abrir la puerta, Olivier se había bajado y con esa velocidad sobrehumana suya había dado la vuelta para abrir su puerta. Con una sonrisa cariñosa tomó la mano que él le tendía para bajar del vehículo. Procuró sacar todo el vestido antes de cerrar la puerta.
 
Ahoga una exclamación cuando la coge en volandas y la besa. Rodea su cuello con los brazos para poder profundizar en sus dulces labios mientras se movían hacia la entrada de casa. Volvió a colocar el dedo sobre el detector de huellas, haciendo que este emitiera el “clic” que indicaba que podían pasar.
 
Estira el brazo con el que había abierto la puerta para acariciar la cabeza del perro antes de que Olivier siguiera hacia el piso superior, solo al llegar a la habitación le permite poner los pies sobre el suelo. Uno de los brazos seguía rodeando su cuello mientras que la otra mano permanecía apoyada sobre su corazón, sintiendo las de Olivier en su mejilla y en la cadera descubierta.
 
El beso que se dan no es fogoso, ni tampoco salvaje, sino colmado de sentimientos y palabras que no se pronuncian, bailando un vals tan antiguo como la misma humanidad. Gimió contra sus labios al sentir como la mordisqueaba, al escuchar el sonido de la cremallera del vestido, en cuanto éste cayera solo quedaría ella, con los tacones y la liga. Nada más cubriría su cuerpo.
 
-Entonces arderemos juntos. –Su voz estaba llena de deseo y amor antes de volver a besarse.
 
Ambas manos se desplazaron hacia los botones de la americana blanca, desabrochándolos uno a uno despacio, mientras saboreaba sus labios, ladeando el rostro hacia un lado y después hacia el otro. Al terminar con los botones introdujo las manos bajo la prenda, apoyándolas sobre su fuerte estómago para ir subiendo poco a poco hacia los hombros y luego bajar por los brazos, llevándose con ella la chaqueta que cayó al suelo con la suavidad de una pluma.
 
Se separó un segundo para mirarle a los ojos verdes que no habían perdido el brillo, antes de sonreírle, deshaciendo el nudo de la corbata para lanzarla sobre la cama. Volvió a besarlo mientras, con suma delicadeza iba soltando uno a uno los botones de la camisa, empezando por los de arriba hasta dejar el torso al aire.
 
Igual que con la americana, posó las manos sobre la piel y la fue acariciando, deleitándose con el suave y cálido tacto de los abdominales y pectorales hasta llegar a los hombros. Siguió descendiendo por los brazos hasta que la camisa también cayó al suelo. Fue entonces, cuando volvió a separarse de sus labios para poder contemplarlo.
 
No existía mejor cuerpo que el de su hombre, tan sexy que daban calores solo por contemplarlo. Para ella no había una palabra mejor que perfecto para referirse a Olivier. Su hombre, su licántropo, su compañero.

 

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Invitado el Vie Mar 21, 2014 8:08 am

Puedo ver en sus ojos entallados lo que discurre por su cabeza ante mi forma de decirle que es mi mujer, mía y de nadie más, mi hembra, toda mi vida, mi amor, me trae loco haga lo que haga o diga lo que diga, estoy profundamente enamorado de ella.

—Cuanto antes te acostumbres a escucharme decir que eres mi mujer, antes lo aceptarás como algo natural entre nosotros gatita —comento cariñoso mirándola de igual forma, más una sonrisa en los labios que no se me borra ni a tiros, estoy colmado hasta las raíces de los cabellos, pletórico como nunca haya estado en mi vida, rebosando felicidad por cada poro de mi piel—. Nada de nada —bromeo divertido sin dejar de reírme porque sé que precisamente ocurrirá todo lo contrario, que haremos de todo.

La veo mirar nuestra cinta encarnada con nuestros nombres bordados, reparando en los mismos, el día que mi madre me la enseñó me quedé emocionado pensando en cómo iba a ser el momento y ahora, ya ha pasado, ha sido el momento más especial de toda mi existencia ha quedado marcado a fuego en mi memoria.

—Es por nuestros anillos, le pedí a mamá que los bordara con esos colores —respondo volviéndome un instante para de nuevo mirarla, me alegra muchísimo que le haya gustado, no soy dado a agasajarla como igual harían otros hombres regalándole flores o llevándola a sitios muy elegantes a cenar, o preparando citas románticas, sin embargo hay detalles como ese que no me quiero privar de proporcionarle, pretendiendo demostrarle de otra forma más romántica, más como un cliché lo que significa para mí.

Si por mi fuera le llevaría como ofrenda amorosa todas las piezas que cazo en mi forma lupina, evidentemente que no lo hago porque seguro que se espantaría si se encontrara en la puerta de casa con varios venados con increíbles cornamentas, contra más grandes mejor.

Me quedo perdido en el sabor de sus apetitosos labios, cuando se funden con los míos besándonos sin prisa, dándonoslo todo en este gesto cargado de sentimientos, estoy envuelto por la presencia de mi hembra y me enloquece de deseo.

—Solos tú y yo —murmuro ronco cuando me dice llena de deseo y cariño que arderemos juntos.

Mis manos viajan por la piel de sus hombros, deslizándose por los brazos desnudos mientras sus manitas desabrochan los botones de mi americana, creo perder la razón cuando me acaricia de esta manera por encima de la camisa, retirando mi americana que cae a mi espalda sobre el suelo.

Me mira y la miro, me muerdo el labio inferior deseándola, anhelándola de todas las maneras habidas y por haber cuando deshace el nudo de mi corbata, me la quita y la lanza sobre la cama, emito un gemido cuando vuelve a depositar sus labios sobre mi boca, cómo la quiero.

Repite la misma operación con mi camisa, mientras nuestras bocas permanecen pegadas, no quiero que se separe de mis labios, una de mis manos se ha entretenido deslizando el dorso de los dedos por el valle de sus senos, mientras la otra ha acariciado suavemente su nuca, después su pelo buscando la horquilla que sujetaba su recogido la retiro con cuidado para no tirarle del cabello haciendo que caigan como una cascada, su rastro se intensifica con este gesto y yo lo retengo todo en mis pulmones henchidos.

Mi camisa se cae al suelo y pierdo todo el sabor de mi hembra cuando se separa para mirarme de esa forma que me inflama, me hace sentir invencible.

Vuelvo a morderme el labio inferior llevándome su sabor en el gesto tras relamerlo, sin perder detalle de sus ojos, de sus labios, del canalillo que forman sus pechos, empiezo a soltar el cinturón a la vez que me saco los zapatos con mis propios pies, sonriendo de medio lado por lo excitado que estoy.

—Gírate gatita —murmuro enronquecido esperando a que se de la vuelta para acercarme por detrás.

Mis manos rozan el dorso de las suyas, ascendiendo por sus brazos únicamente rozo su piel con las yemas de mis dedos, mis labios se posan en uno de sus hombros desnudos, con una mano retiro sus cabellos hacia un lado cuando beso su nuca, con la otra termino de bajar del todo la cremallera del vestido.

—Pienso pasarme toda la noche haciéndote el amor —susurro grave pasando mi lengua por el arco de su cuello allá donde se unen el anterior con el hombro, mis manos terminan de soltar el vestido dejándolo caer al suelo.

El calor de su suave y blanca piel, como de porcelana, me incita, no obstante, me lo tomo con calma pese a que mi corazón y mi respiración están acelerados, mi pecho sube y baja ansioso por todas las sensaciones que me recorren y se concentran no solo en mi mente, sino también en mi entrepierna.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Unión de manos [Darlan Grace y Gina Blair]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.