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Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

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Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Joseph Von Müller el Miér Oct 22, 2014 8:48 am

La ceremonia fúnebre había sido en la mañana del sábado, íntima y familiar como correspondía Francis y George se habían hecho cargo de todo, del ánfora para sus restos, un espacio en el mausoleo familiar en el cementerio Green Wood  y una apropiada ceremonia. A pesar de las irreconciliables diferencias que pudieran tener; había que darle al cesar lo que es del cesar… ellos eran personas muy responsables y quizás por primera vez en su vida Anne había podido darse un descanso en la organización de eventos familiares obligatorios, sabiendo que la responsabilidad había recaído en personas competentes.

Quizás “descanso” no fuese el termino apropiado y definitivamente ella habría estado mucho más cómoda encargándose de los detalles del evento conmemorativo a la memoria de Edward Meissner que respondiendo interminables interrogatorios policiacos… que por cierto no condujeron a nada productivo; a insistentes y molestos periodistas a quienes les atrae la especulación de que ella podría estar implicada en el asesinato… es que, las cámaras de seguridad de la residencia Meissner habían captado 4 segundos de un hombre que respondía a la descripción del acompañante que Anne había tenido en la noche del desastroso evento, era de momento el único sospechoso y al único lugar donde las autoridades estaban mirando… todo encajaba.

Durante el día del funeral Francis le había dado una bofetada a su hermana y reclamado “¿Cómo pudiste meter a ese asesino en tu cama?”

Concentrarse en el evento era prioritario, pero no una tarea fácil… Edward Meissner había sido un gigante de las comunicaciones y la cantidad de gente consternada por su perdida no era poca, desde agencias de publicidad, prensa escrita, televisión, grandes consorcios de telecomunicaciones en todos los niveles, distribuidores de internet, Negocios, Clientes y agencias de gobierno. La crème de la crème… y eso significaba que por mucho que Anne deseara evadir declaraciones no iba a poder hacerlo de forma permanente.

Y no podía ser en un peor momento… Marie estaba desaparecida y las autoridades tienen la tendencia a considerar a los desaparecidos como presuntamente muertos después de 48 horas, la información no había salido a la luz, pero era una bomba de tiempo.  


Para recordar la vida de Edward Meissner…


Quienes tuvimos la suerte de trabajar con Eddie vimos en el a un amigo y a un mentor inspirador, quien  fundo de la nada todo uno de las más prestigiosas cadenas de comunicaciones a nivel global. No solo hemos perdido a nuestro jefe, un miembro de la familia, sino también a un gran ser humano.


y su legado vivirá en nosotros. 

Hasta la última alma presente en el Metropolitan Pavilion aplaudió de pie al final del discurso, uno en particular que estaba entre los presentes con una escolta de 4 hombres que impedían a los periodistas acercarse, aunque este parecía una apropiado momento para hacer una excepción… había manipulado a muchas personas para conseguir que el evento se hiciera con la última luz del atardecer; tenía que dejarse ver, interactuar con el entorno… generar opinión publica positiva.

- Señor Von Müller, Señor Von Müller!!... no es común verle en eventos como este ¿tenía negocios con el grupo Meissner?- Pregunta un periodista independiente con mucha dificultad, debido a que muchos otros periodistas  de distintas cadenas se reúnen como ganado alrededor del entrevistado.

-No soy ajeno a la industria de las comunicaciones, tuve el placer de colaborar con Edward en los últimos 6 años y siento mucho su perdida… ambos estuvimos juntos en el comité de amnistía internacional no solamente comunicando al mundo la terrible verdad sobre los grupos insurgentes en Medio oriente, sino en varias iniciativas para brindar empleos, mejoras sanitarias y educación cristiana a los niños.-

-P-pero Armstech ha sido acusada por varios sectores en la oposición de hacer todo lo contrario, armar a ambos bandos e inflar artificialmente las divisas de combustibles y la industria minera- pregunta un  experimentado analista de NBC Nightly News.

-Una acusación infame… muchos de los proyectos destinados al mejoramiento social han sido financiado con dinero de nuestros propios bolsillos ¿Qué ha hecho la oposición además de quejarse?- Sonríe con aire irónico.

-Señor Von Müller…acerca de la trágica muerte del señor Meissner… ¿usted cree que Alain Rosenstock tenga alguna responsabilidad?- pregunta una joven reportera de Fox News

-Las autoridades son quienes deben determinarlo- Contesta sin desperfilarse, pero en el fondo sumamente complacido por aquella pregunta. La cobertura de “Lorenzo Castiglione” estaba oficialmente acabada, los medios le reconocerían por su alias anterior sobre el que pesaban docenas de acusaciones por homicidio y terrorismo.

-El sospechoso fue visto con Anne Meissner en un evento ¿cree que ella podría estar involucrada?- Por parte de CNN añadiendo una nueva anécdota desafortunada a su ya extenso record de preguntas inapropiadas.

-Conozco personalmente a Anne  y sé que ella amaba a su padre; ese tipo de preguntas comprometen seriamente la ética periodística, le recomiendo que cuide sus palabras si pretende conservar su empleo- Finaliza con una muy honesta muestra de molestia, la pregunta era además de inapropiada, el recordatorio de una noche en la que fue desafiado e insultado.

-No hay más declaraciones- Sus escoltas cierran el perímetro alrededor de su jefe, y este puede caminar sin ser molestado directo hacia un costado del escenario en donde los integrantes de la familia aguardan en medio de un enceguecedora ráfaga de fotografías mientras Joseph Von Müller, un hombre exitoso desde cualquier perspectiva considerable, saludaba a los Meissner uno a uno, dando a cada uno de ellos un  abrazo y sentido pésame… dejando para el final a Anne, a quien a bordo de una manera más personal, extendiendo el abrazo un par de segundos adicionales para susurrar en su oído. -Volvemos a encontrarnos-
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Anne Meissner el Jue Oct 23, 2014 2:06 am

El despertador había sonado mas de diez veces y Francis se encontraba sobre mi como una sombra, dentro de mi dormitorio y a punto de lanzarme con sabanas y todo fuera de la cama, para que despertara de una buena vez. Su cabello oscuro y liso se mueve con sus cuerpo y esparce aquel perfume que me recuerda a Marie, ellas siempre vestían y olían similar. Abro mis ojos y aguanto las ganas de vomitar. La fatiga y el recuerdo de la verdadera identidad de mi madrastra vienen en conjunto.

-Francis...qué hora es?

-La hora en que debes poner la cara  más digna que tengas, vestirte y asumir en silencio lo traidora que fuiste... cómo pudiste llevar a ese asesino a tu cama?,


Suspiro y me apoyo con lentitud sobre mis brazos, sentándome en la cama para mirar a mi alrededor. El dormitorio está impoluto, no hay ropa sobre el piso, ni toallas esparcidas. No hay aromas ajenos ni restos de copas de champagne. Bajo mis pies hasta la alfombra shaggy color beige y decido ignorar a mi hermanastra por completo. Entrar en discusiones en un día tan gris no vale la pena, mucho menos considerando que aunque ya cuenta con diecinueve años, poco sabe de la verdad que se oculta tras la tragedia. Han pasado pocos días desde que todo aconteció, pero siento el peso de mil años sobre mi cuerpo.

Camino hacia el baño con el sonido de su voz aguda y herida golpeando mi espalda. La rabia la consume por dentro y la incita a escupir palabras soeces,  la muerte de su madre y ahora mi padre podría trastornar a cualquiera, es algo lógico y traumante, no puedo culparla. "Francis...algún día te arrepentirás de tus palabras."

Cierro la puerta e ingreso a la ducha. El agua de la ducha hierbe y pareciera que podría cocinar con ella si quisiera, pero poco importan ya ese tipo de cosas. La ropa que visto, los perfumes que uso, como va mi cabello y hasta si como o no. Unto mi pelo con lo primero que tomo y entonces el shampoo con aroma a madera y Cedrón me despierta de aquella lánguida actitud.

El bote resbala de mi mano, esparciendo algo del contenido sobre los azulejos. Aprieto mis labios que tiemblan con nervios y limpio de manera brusca las lagrimas que comenzaban a correr otra vez más, todo producto de mi incompetencia. Recojo lo que ha caído, tratando de recordar mientras lo hago, el haber botado todo lo que le había pertenecido; ropa nueva, sus máquinas de afeitar, zapatos, perfumes y accesorios; incluyendo los jabones, shampoo y las cremas que le compré especialmente cuando decidió quedarse. Siento la tentación de guardar el contenido del bote, esconderlo en alguna parte donde nadie pudiera detectarlo; sin embargo  me arrepiento y lo dejo caer por la regadera. El agua se lo lleva consigo, tal como el camión de la basura hizo lo suyo con lo demás. Nunca creí lo crudo y severo que resultaría el borrar toda huella que Castiglione había dejado en mi departamento, pero no podía mantener pruebas que jugaran aún más en su contra; porque yo creía en él, siempre lo haría.

"Alain Rosenstock... Lorenzo Castiglione... dónde estás?"  El agua barre el shampoo "...estás bien?" suspiro y apago el agua "aún pasas hambre o estás vendiendo todo lo que te queda para sobrevivir?"  salgo de la ducha y me cubro con la toalla. Al caminar hacia el closeth me topo a Francis con los brazos cruzados, en el pasillo.

-Vistete y come algo ya debemos irnos...deberías estar agradecida, Georgie y yo estuvimos viendo todo.

-Agradecerles?...mi padre es vuestro padre también...

El golpe de su mano sonó en seco y solo atiné a cubrirme la mejilla roja y adormecida de dolor. Cerré mis ojos y sin pensarlo demasiado devolví la cachetada, haciéndola girar la cabeza. La palma de mi mano ardió y solo entonces noté que el golpe dado había sido bastante agresivo, gesto que omití al verla a los ojos llenos de ira. La evité y continué con lo que debía hacer.

-Deberías haberte podrido con ese maldito criminal!!!- Gritó a mis espaldas de manera aguda. Mi boca se tuerce en una mueca irónica."si... debí haberlo hecho"

Los paparazzi, prensa seria y curiosos varios no faltaron al evento, a pesar del extraño horario elegido para realizarse. Mi padre habría estado realmente orgulloso y considerando que era bastante egocéntrico, se habría levantado de la tumba si hubiera sido necesario para posar en las fotografías que llenarían las portadas al día siguiente. Algo de eso también había heredado yo, pero tras lo ocurrido, algo de ese gen había mutado, transformándome en una estatua que posa solo cuando debe hacerlo. No fui capaz de hablar ni leer siquiera el discurso que estaba preparado. Era la mayor de los Meissner, sin contar a Adam, mi primo, pero me sentía como la infante que no sabe que decir, ni como actuar frente a los adultos.

Los aplausos me ensordecieron repentinamente y solo gracias a ellos me percaté de que todo ya estaba hecho, solo quedaban las despedidas y palabras de pésame. Yo solo quería regresar al departamento y dormir por una semana completa.

Estuve de pie mucho rato, estirando a ratos el vestido de color oscuro, para mantenerlo rozando mis rodillas y con mis ojos cerrados protegidos bajo los inútiles lentes de sol. Ya no había luz, pero se hacía necesario protegerme de alguna forma de las personas que vagaban por el recinto y a mi alrededor, cargando con palabras envueltas en voces lastimeras y de superfluo pesar. 

De pronto una luz penetrante y la voz grave y misteriosa tratan de penetrar mis sentidos, lo que me obliga a abrir mis ojos. Trago saliva y agudizo mi vista para reconocer al dueño de aquel fulgor inigualable. "Joseph" El dueño de aquellos ojos verdes oliva, que brillaban como cristal puro, translúcidos y vestidos de pésame... uno que parece muy sincero, distinto a todos los demás, pero que se entremezcla con otras emociones que no puedo traducir con exactitud. Al menos no en este momento.

Von Müller luce como siempre; atractivamente tentador y con radiante seguridad. Me abraza y susurra al oído durante minutos que se me hacen eternos. Su voz es pastosa y además puedo sentir la presión e insistencia a través del roce de su cuerpo y de su mano enguantada en gamuza fina. Tomo una bocanada de aire y comienzo a respirar con dificultad, mis pulmones aún compungidos. Respondo al toque de su mano y cierro mis dedos alrededor de los suyos presionando con debilidad, pero tratando de mantener el apriete con dignidad. Es lo único que me queda después de todo. Humedezco mis labios y le respondo de manera seria.

-si.. aunque es lamentable que ocurra en estas circunstancias...muchas gracias por venir.

Su estructura es corpulenta, puedo notarlo con claridad. Podría refugiarme en esos brazos sin problema aparente, como si fuera un refugio ante todo lo ocurrido y supongo que él no rechazaría la petición. Pero el fantasma de Lorenzo está presente y el resentimiento que él sentía hacia el suizo se apodera de mi. Me uno a aquel sentimiento en un rechazo temeroso y me obligo a ejercer distancia entre ambos con la ayuda de mi mano sobre su torso.

-Es una lástima que sea tan breve, pero...aún quedan más personas a quienes debo saludar...
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Joseph Von Müller el Miér Oct 29, 2014 10:42 am

Ella era un espejo de su propio estado anímico, ni los lentes de sol, ni el atuendo ni la forma en que se había arreglado el cabello le quedaban bien… Anne Meissner es una mujer hermosa y seguiría siéndolo incluso con 7 kilos de suciedad encima, pero hoy no era ella misma y se le notaba. Había algo en aquel desgano o falta de encanto, que le seducía aún más que verla en todo su esplendor, como una puerta sin barniz… podía apreciar el valor de su materia prima y sus ojos tenían la experticia suficiente para no dejarse engañar por aquella falda inusualmente larga o su atuendo conservador.

Finalmente estaba a su alcance y no la dejaría escapar. 

-Creo que tienes tantas ganas como yo de abandonar este lugar- Le dijo de manera sugerente y sostuvo su mano para no romper el contacto físico, ya que era lo único que el necesitaba para extender su insana influencia sobre ella, pero… por algún motivo eso no estaba ocurriendo; tenía que haber una explicación. ¿Estaba perdiendo el toque? Eso es imposible!

Sus ojos inspeccionaron a la castaña esta vez con un poco más de recelo y paso de la sorpresa al alivio; Von Müller era la clase de individuo que le tenía pánico al fracaso…  al mismo tiempo es un fanático del control; el poder de controlar cual marionetas a todos quienes le rodean era la prima parte de su orgullo, de momento herido… pero que hubiera una buena razón para ello era un alivio. Observo el colgante que la muchacha llevaba puesto y sonrió de costado “Seguirás interponiéndote en mi camino… Desgraciado!”

Francis intervino rápidamente en la conversación, con la precisión de alguien coludido o al menos esa impresión quedo  -Tenemos que evitar a la prensa rosa y hay otros 2 Meissner para hacerse cargo del evento… no sabes el favor que nos harías llevándote a este lastre Joseph-

Joseph asintió más que queriendo dar una respuesta afirmativa, era una señal para sus escoltas quienes coordinadamente se ubicaron hacia un acceso aledaño y por medio de sus radio transmisores superheterodinos de doble conversión, que eran más privados que la telefonía celular y a años luz mucho más avanzados que un walkie talkie común; estacionaron la limusina a un costado del edificio e iniciaron  maniobras de distracción para la prensa… todo estaba orquestado si no fuera una apuesta tan arriesgada inclusive dado la impresión de que los mismos periodistas se hicieron a un costado como si estuvieran siguiendo una orden directa. 

-No se hable mas del asunto entonces…- Puntualizo obviando una respuesta afirmativa, no es que la castaña estuviera sobrada de opciones.
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Anne Meissner el Jue Oct 30, 2014 3:51 am

El eco de las voces se dispersa en el ambiente mientras trato de concentrarme en mantenerme en pie. Me siento cansada y solo deseo que todos se vayan y me dejen en paz. La boca de Joseph se mueve con lentitud, como si estuviera actuando en cámara lenta solo para que yo pudiera detectarlo. Leo su mensaje expuesto en decibelios casi imperceptibles, que vienen acompañados de esa sensación de cálido hormigueo que recorre mis cuerpo, como cuando se te duermen las piernas.

Y se que puede leer a través de mi, puedo sentir como si quisiera entrar en mi mente, pero se detiene y solo sonríe de soslayo, mientras adivina de manera acertada mis sentimientos. "si, quiero huir.... quiero irme lejos". La voz de Francis resuena nuevamente, arrastrada por la brisa. Ella está enfadada, pero no alcanzo a captar el mensaje que le entrega al empresario; solo soy capaz de sentir la mano firme de Joseph sobre mi muñeca izquierda y de seguir sus pasos cuando intenta sacarme de aquel lúgubre lugar.

-Espera...adónde vamos?...


Los guardaespaldas nos cubren sin aviso previo con sus figuras oscuras e imponentes, como si fueran nubes cargadas a punto de colisionar y dejar caer su lluvia protectora sobre nosotros. Me resisto sólo un poco ante lo ajeno de la situación y giro mi rostro para mirar hacia atrás solo para observar como Francis cambiaba su bello rostro de muñeca oriental y sonreía de forma despectiva.

Los flashes de los paparazzi me rozan los cabellos y la fina lana de mi abrigo oscuro, cuando avanzábamos hacia el frente. "acaso nunca van a quedar satisfechos?" Desconocía el rumbo que estamos tomando y bastante poco me importa en verdad, solo quería escapar del tumulto, de esa masa de colores ocres y deprimentes que murmuraban preguntas capciosas tras nosotros.

El interior de la limusina se siente agradable, pero aún así me siento extraña y ajena a todo. Protejo de manera instintiva mi pecho, encerrando en la palma mi mano aquel collar que se ha vuelto mi imprescindible acariciándolo con mis dedos. Los vidrios polarizados me parecen seguros, pero bastante inútiles, la gente no puede vernos, pero yo aún puedo hacerlo... huelo sus ganas de entrometerse en mi vida, robar todo lo posible y luego ponerlo en reversa para publicar lo que ellos deseaban. 

-Esto es en verdad deprimente, no?...escondiéndome de esta forma en el funeral de mi padre...


Susurro casi sólo para mi...ignorando por unos segundos que me encuentro acompañada. Von Muller... Estoy en el auto de uno de los hombres más influyentes del momento, he pisado la carnada sin querer. "qué inocente" era demasiado obvio que estando con él sería foco de atención, porque más allá de la muerte de mi padre, la prensa buscaba poder obtener algo de información extra y si se trataba de personajes conocidos, bingo! todo consistiría de la panacea.

- No sabía que eras tan cercano a Francis ni a mi padre... él... él nunca me comentó mucho sobre ti - Mencioné ante la actitud cercana que mantenía con ella cuando se hablaron.

El silencio se volvió incómodo. Las advertencias de Lorenzo resonaban en mi cabeza "No es un hombre confiable, deberías alejarte de él" No sabía muy bien como interpretar eso en aquel momento, como una advertencia real o un dejo de celos por parte del hombre que amaba "que amo..." pero estaba agotada y demasiado afectada como para ver más allá. Encerrada en un espacio pequeño con el hombre que tanto odiaba Castiglione y a la vez él que me podía llevar lejos de todo..

-Quiero ir a casa...
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Joseph Von Müller el Jue Oct 30, 2014 1:38 pm

Abandonan el recinto, sin poder evitar flashes de cámara pero al menos sin ser molestados, uno de los edecanes, todos ellos hombres de aspecto intimidante y elegantemente vestidos abre la puerta del vehículo, Joseph invita a Anne a hacer ingreso al mismo. El vehículo tenía acondicionados los asientos a lo largo del costado izquierdo simulando el estilo de un sofá para aprovechar mejor el espacio y tener un pequeño bar y un sistema de entretenimiento de reducidas proporciones pero de excelente calidad en sonido e imagen.
 
-¿Quieres un trago?- pregunta al mismo tiempo que se sirve así mismo un whiskey a las rocas, procuro dentro de lo posible obviar las preguntas que le resultaran poco convenientes a sus objetivos “iremos donde yo diga” estuvo tentado en decir; por fortuna la castaña se había mostrado receptiva ante el cambio de tema.
 
-Más cercanos de lo que crees- Menciono con cierto dejo de ironía -Tu madrastra nos presentó en diciembre del 2009 durante la asamblea de naciones unidas, ellos como delegados de amnistía internacional y yo como parte de una delegación privada que apoya la lucha contra el terrorismo- hizo una pequeña pausa para beber un poco de su licor y estirarse sin ningún disimulo acortando la distancia entre ella y el -Hubo de inmediato una química muy especial entre ellos y yo… como si fuéramos familia o estuviéramos predestinados a serlo- musita en volumen bajo, dándose asi la una conveniente excusa para aproximarse y susurrar cerca de su oído.
 
“quiero ir a casa…” El ego personal de Von Müller había sufrido una terrible derrota, al escuchar tales palabras… pero no todo estaba perdido… quien sino el tenia experticie transformando sus derrotas en victorias.  
 
-Ir a casa… veras, tenemos un amigo en común que nos visitara esta noche, seria descortés no recibirle… ¿no crees?- poso su mano en el mentón de Anne, obligándola a dedicarle una mirada, no fue un gesto forzado pero si uno en exceso confiado. Era la primera vez en semanas que Joseph se dejaba ver públicamente y era por lo tanto la oportunidad que cierto insensato había estado esperando con gran ansiedad.
 
“que venga…conocerá el infierno mucho antes que yo”
 
El vehículo se movilizo desde manhattan hacia el Queensboro puente que conectaba la ciudad con el distrito metropolitano del mismo nombre, a esas alturas no era ningún misterio que no estaban yendo a casa, estaban bastante lejos de allí… su mejor intento por romper aquel incomodo silencio fue preguntar lo obvio, el sabia la respuesta de antemano; pero de todas formas quiso saber de sus propios labios.
 
-¿Dónde conseguiste esta baratija Anne?- pregunta refiriéndose al colgante que ella llevaba puesto, aproximo su mano  como si estuviera tentado a tocarlo… o a arrancárselo de un tirón tal vez, pero su mano produjo un pequeño tiritón antes de volverse un puño y retroceder, casi como si no se atreviera a tocarlo.
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Anne Meissner el Vie Oct 31, 2014 3:59 am

Levanto mi mano para rechazar la oferta sin palabras, beber no estaba en mi lista de deseos y tampoco quería perder la noción de las cosas estando cerca de Joseph. El auto inició su partida y comenzó la ruta hacia la salida del recinto. Las figuras vestidas de negro y gris vagaban como fantasmas en aquel entorno fulgurado de tristeza. Agudicé mi vista, dejándome llevar por la tentación de buscar alguna señal, Algún torso, perfil, o espalda que se le pareciera... pero no, Lorenzo había desaparecido dejándome solo con aquel dejo agridulce en mi garganta.

- No imaginé que conocías a Marie antes que a mi padre...nunca me lo habías comentado.

Recosté mi espalda completa sobre el asiento del auto mientras analizaba de manera sutil, su mirada cristalina, ella constaba de una perfecta defensa ante mi deseo de querer leer en su rostro los restos de facciones reveladoras de algo prohibido. El conocía a Marie, pero sabría que ella no era humana?...Jugué con mis uñas, rascando la pintura gris que había puesto el día anterior, tratando de predecir a que punto llegaría la conversación. La muerte de Marie era reciente y aunque el sentimiento de culpa no existía, ello no impedía que la realidad fuera distinta, mis manos estaban manchadas... ya no era ni podía ser la misma de antes. 

 -Una mujer muy enigmática y a la vez sociable... mi familia ha adoptado esa actitud como algo natural y no dudo que gracias a ello te hayas sentido integrado sin problemas como si fueras parte de la familia...


Un escalofrío me recorre la espina dorsal y supongo que se trata del aire acondicionado que acaba de activar el chofer. Evito resolver si es que él está lanzando indirectas directas, se ha acercado un poco más y este no es el momento ni el lugar para responderle sin sonar descortés. Mi intensión de restarle importancia de la información que compartíamos era directamente proporcional al cansancio que sentía. "Quién quería hablar sobre esas cosas?..." yo sólo quería volver a casa, no quería ver a nadie más, ni tampoco tener que poner caras porque era prudente hacerlo y la actitud dominante que estaba teniendo Joseph me dejaba perpleja y algo ofuscada.

Estaba inmiscuida en aquella meditación cuando él me coge por el rostro en una gélida caricia, que promete más que ser sólo eso y pregunta acerca del colgante que robé a Castiglione. Muerdo mi labio inferior con nervios y de manera casi automática me alejo de él ladeando mi rostro y encerrándo el objeto en cuestión en mi mano, escondiéndolo de su vista. Revelar la historia de aquel collar no me apetecía. Estaba tocando terreno demasiado íntimo, además Lorenzo y Von Muller eran al parecer antiguos conocidos; ignoraba cuán profundo era su odio, sin embargo estaba muy claro que ese sentimiento de baja densidad era mutuo entre ellos. Decidí dejar el tema de lado sutilmente y enfocarme en mi y en la nueva explicación que me daba Joseph para no llevarme a casa. Un amigo mutuo... no me interesaba nada en aquel momento.

-Por favor no viene al caso hablar sobre los accesorios que llevo puestos, podemos hablar sobre eso otro día, por ahora solo deseo volver a ca-sa...


La sensación de la limusina frenando, doblando y luego acelerando; me insta a girar mi vista hacia la ventana para percatarme de la hilera de nogales que rodeaba el camino. No estábamos yendo hacia la ciudad, sino todo lo contrario. Estábamos saliendo de ella. Mantuve la compostura y adquirí una actitud  somera. Pero mi respiración se torna agitada como si se tratara del comienzo de un ataque de pánico. Él deseaba tomar el control de la situación y eso era algo que no me resultaba extraño, en comparación al motivo. "Por qué...?" Pedir detener el auto y volver caminando era algo bastante imposible, él no lo haría. Algo andaba mal, pero a esa altura no tenía más opciones que dejarme llevar y esperar el desenlace de lo que él proponía.

-Josh... qué haces?!...
Comento con el ceño fruncido a la vez que intento levantarme del asiento y lo retengo por el brazo. Manipulo con mi otra mano la manilla para verificar lo que ya sospecho... los seguros están puestos.

-Qué demonios pretendes?!
ese invitado tuyo es tan importante como para no considerar que acabo de salir del funeral de mi padre?!...
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Joseph Von Müller el Sáb Nov 08, 2014 8:53 am

El viaje se extendió durante poco más de 20  minutos, Joseph se conservó sereno, presionarle no parecía una sabia elección en aquel momento “mhhpm… Humanos y sus costumbres moralistas” prefirió tener paciencia; le dejaría en paz, de momento, sabía que de todas maneras se saldría con la suya… igual que siempre.
 
-Créeme… agradecerás el oportunidad, será  la última- le responde con rapaz ironía y no deja lugar a replicas por parte de a castaña, elevando el volumen de aquel particular sistema de televisión, donde estaban viéndose así mismos, con algunos minutos de delay aun en el evento que habían abandonado. 
 
-por fin- se manifestó con algo de impaciencia, bajo del vehículo y mantuvo la puerta abierta para que su “invitada” bajase también; acto seguido comenzó a dar instrucciones a sus hombres, todo en siglas y technisismos militares difíciles de comprender para un civil. La propiedad a la que habían llegado tenía no menos de 7000  m² y al menos unas 200.000  yardas de jardines y paisajes  artificialmente sustentados entre esculturas y obras de arte,  era un palacete digno de algún noble latifundista del siglo XVIII… de una riqueza tan ostentosa que hacia lucir a cualquiera de las mejores propiedades de la familia Meissner como humildes; y no solo eso… tenia además 3 cierres perimétricos custodiados por hombres armados con carabinas automáticas de ultima generación; quienes los portaban no eran hampones de segunda mano sino auténticos profesionales de las armas, se les notaba en su postura, tenían disciplina y preparación… eran asesinos bien pagados.
 
Estaba claro que para tener una seguridad tan estricta había que ser un paranoico o un hombre con muchos enemigos; quizás Von Müller tenía un poco de ambas.
 
-Mantengan el protocolo de seguridad código rojo, quiero reportes cada 5 minutos y envía a tus 10 mejores elementos al interior del palacete- instruyo al encargado de la seguridad, un hombre  corpulento de unos 45 años, tenía una cicatriz en el mentón  y le faltaba una porción del lóbulo de la oreja derecha, tenía además una prominente calvicie que se extendía desde la frente hacia la mitad de la cabeza en donde el poco cabello que le quedaba estaba cortado al rape…era el arquetipo clásico de ex –integrante de las fuerzas armadas que se niega tenazmente a aceptar que ya está en edad de retirarse.
 
-Ezzy, Dan, Vinnie, Goins, Malone, Biehn, Jackie, Almeida, Ricko y Zalachenko… los quiero en el punto protegido en 1 minuto, quien se demore un segundo de más tendrá que sumarse a la línea del desempleo está claro!?- ordena a través de su radio transmisor y los hombres no demoran en formar una hilera diagonal en la entrada, todos hombres entre 25  y 30 años…una perfecta combinación entre experiencia y juventud; Joseph se dispone a hacer ingreso a la propiedad está vez en compañía de Anne y una escolta de 10 asesinos profesionales.
 
-Como usted ordene, tendré al resto de los hombres apostados en 4 puntos de reacción: Sierra1, November-Epsilon, Sigma-Whiskey, Echo2… nadie entrara o saldrá sin que lo sepamos y aunque así fuera podemos franquear el palacete en tiempo record- Puntualiza el líder de la cuadrilla, dando a conocer los últimos detalles… por un instante pareció tener algo más que agregar
 
-bien… ¿algo más?- Sobrenaturalmente perceptivo, Joseph pregunto, aunque no estaba particularmente interesado en responder.
 
-señor los hombres están curiosos ¿a quién nos enfrentamos?- medito con premeditación la forma apropiada de hacer aquella pregunta, Von Müller no era famoso por su paciencia o tolerancia a las críticas… aun cuando lo apropiado es que los comandantes estén enterados; el austriaco estaba seguro que si les revelaba que se trataba de un solo hombre, no se tomarían el trabajo tan enserio como si se tratare de una amenaza mayor.
 
-Digale a sus hombres que mantengan los ojos abiertos y la boca cerrada… no les pago para hacer preguntas-
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Anne Meissner el Dom Nov 09, 2014 2:38 pm

Mi mano dejo de forzar contra la manilla. Joseph mantenía el poder en aquel momento y no era para reclamarle en absoluto, yo había aceptado seguirlo y había subido a su auto sin presión aparente, me mantendría en calma, lo haría como era esperable, estaría serena al menos hasta que llegaramos a su casa y una vez acabado aquel encuentro en que tanto insistía Von Müller, buscaría la manera mas adecuada para volver a mi departamento. El absoluto silencio era roto a ciertos momentos cuando la limusina giraba en alguna curva, chirriando un poco los neumáticos contra el pavimento y más adelante lo haría contra la gravilla. Ibamos rápido, mucho más de lo que podría permitirme incluso dentro de mi auto que era muy seguro. Él se encontraba con el rostro apacible e indescifrable a la vez, con aquella careta que le daba el aire de misterio que tantos admiraban. "En especial las mujeres de 'grandes' aspiraciones socioeconómicas".

-la ultima oportunidad? no tomes actitudes tan melodramáticas, de verdad no es necesario más de eso por este día... 

Volví a observar el exterior por la ventanilla polarizada, la noche ya había pisado nuestros pasos y la luna cumplía con su compleja misión de iluminar como un foco, aquellos lindes. No quise trabajar en la interpretación de sus palabras, pero su actitud tan fatalista no le sentaba a su actitud de macho dominante, menos tras la ocasión post funeral. Ahora comprendia, debido a la muerte de mi padre y la poco asumida desaparición de Castiglione, que en la vida nada es constante, nada es para siempre... como tampoco nada es definitivo. "a excepción de la muerte". Apoyé mi antebrazo en el cojín lateral del asiento,  volteándome casi por completo y dándole la espalda al rubio, para continuar observando lo que la luna permitía de aquel hermoso paraje.

 Haciendo memoria, había pasado por esa ruta un par de veces atrás. La primera había sido una fastuosa fiesta de mascaras y otro para para ver temas relacionados a inversiones de mi padre. La mansión de Joseph era asombrosa, no conocía ningún lugar semejante y equivalía, sin duda, al esplendor y elegancia que harían el conjunto de una veintena de propiedades en los Hamptons. Todo estaba perfectamente organizado y diseñado. Una obra de arte arquitectónico en medio del bosque. No podía vanagloriarme de conocer la propiedad por completo  "quien podría hacerlo en menos de tres visitas?". Recorrer todas las habitaciones, salones, piletas y parques interiores tomaría de seguro mas de cuatro días seguidos y no había siquiera pasado en total un día completo en aquel complejo. Un movimiento brusco me hizo resbalar por el asiento y chocar contra el cuerpo de Von Múller y me recordó que el camino más cercano a la residencia era escarpado y no contaba con iluminación artificial. Una verdadera lastima, considerando que los terrenos que colindaban eran bosques de árboles milenarios y flores silvestres que no podías encontrar en ningúna otra zona, mucho menos en la ciudad. Llené mi vista con aquella belleza nocturna hasta que el auto se detuvo y el aire frío que ingresó, tras la salida imperiosa de Josh, envolvió mi cuerpo.

Esperé un momento en el interior, con la expectativa de que él regresaría al auto, no estabamos en la entrada a la casa, sino en el gran aro de vigilancia que la mayoría de las grandes mansiones tenían a unos mil metros previos a donde se ubicaba la propiedad. "Qué es lo que tanto hace que tardes?". Cerré mi abrigo, poniendo atención en subir el cuello de lana fina y bajé.

Unos veinte hombres rodeaban el área, armados y con vestimenta de tonalidades oscuras, semejantes al entorno. Su cabello claro destacaba entre las cabezas castañas y morenas, y el lenguaje que usaban era dificil de entender. Alcancé a escuchar solo un resto hasta que Joseph se unió a mi de frente. Algo ocurría, tal cantidad de guardias no era normal, menos a esas horas de la noche. El instinto en mi interior me decía que algo estaba mal y las ganas de detenerme y evitar el ingreso al lugar se hacían mas fuertes.

- pero, yo no trabajo para ti, así que responderás a las mías. Qué ocurre aquí?...por qué hay tantos hombres armados rodeando tu propiedad?...

No ingresaria al recinto del empresario sin saber con claridad que estaba sucediendo a esas horas de la noche. Necesitaba una explicación creible y sincera, de lo contrario me encontraría sin una salida aparente y un nerviosismo dificl de obviar. Lo miré esperando algo de su parte mientras los hombres a nuestros costados se desplegaban entre la frondosidad del bosque, guiados por señales en codigo dadas por el hombre de más edad, quien por su apariencia física, de seguro era un ex comandante de ejercito. 

Lo cogí por las mangas de su abrigo de lana color marengo y volví a exponer mi punto, empinandome levemente sobre mis tacones y clavándole la mirada 


-quiero la verdad...no ingresare a la mansion en estas condiciones,  ni permitiré que tú hagas lo que te venga en gana, solo porque no tengo otra opcion mas que salir de este lugar contigo.
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Joseph Von Müller el Miér Nov 12, 2014 8:15 am

Esto era inconcebible ¿Quién se creía que era aquella chiquilla recién parida? Puede que fuese importante en su círculo social o que el rango jerárquico heredado en la empresa de “papi” le permitiese gritarle a su secretaria por poner azúcar en lugar de stevia en su café; pero las dimensiones ahora mismo eran totalmente adversas, no solo porque estaba tratando con alguien que ostentaba muchísimo más poder que ella pudiese remotamente imaginar, sino también una trayectoria mucho más larga ejerciéndolo sobre otros.
 
Joseph relamió sus labios y permitió a su lengua recorrer también su impecable dentadura por el filo de sus incisivos superiores y deteniéndose en su prominente colmillo canino, abriendo un pequeño corte en la misma y saboreando su propia sangre… Aquella actitud de rebeldía, le seducía… no había nada más apetecible que las transiciones de la gente rebelde; una vez que les disciplinas pasan de la rebeldía al rencor y finalmente con la esperanza de una mejora el rencor se convierte en sumisión ¿Cuánta diversión podría obtener de aquella muchachita ingenua?
 
Apoyo su mano en el marco del umbral de la entrada a modo de mantener el balance mientras se agazapaba  de forma petulante, como si estuviera poniéndose al nivel de Meissner para responder a su inquietud;  simultáneamente sus ojos de un verde degradado en pequeñas convergencias de azul se posaron sobre los de ella de forma severa, aunque no sin antes haber inspeccionado cuidadosamente cada centímetro de su cuerpo.
 
-Entraras y ni siquiera tendré que obligarte…no tienes alternativa... revelarte contra 20 hombres armados no sería muy inteligente y aunque arrastrarte por los cabellos estaría dentro de mi baraja de posibilidades; creo que harás lo correcto, si es que aún hay suficiente sentido común en esa cabecita tuya-
 
Los mercenarios ocuparon sus posiciones en pasillos, balcones y en la galería principal ajustándose a sus propios protocolos, la cereza sobre el pastel entre todas las anomalías de la noche es que no habían sirvientes y todos los muebles habían sido retirados del main hall con la única excepción de las armaduras de la orden teutónica ubicadas sobre estandartes de madera manufacturados para dar la impresión de que eran realmente caballeros vistiéndolas; todas equipadas con sus respectivos escudos, espadas, lanzas, alabardas y Zweihänder que eran la adoración de Joseph V. Müller… puede que hubiese excentricidad en ello o quizás una remembranza nostálgica de su pasado.


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El europeo se paseó por la habitación parcialmente vacía y apenas tenuemente iluminada, pensativo, el ambiente se tornó silencioso durante otros tres cuartos de hora; como si de una coincidencia caprichosa o una profecía auto cumplida se tratase justo un segundo antes que la castaña pudiera con justificada razón quejarse por la espera el escenario vuelve a cambiar, Francis  apareció sin aviso previo, nadie la escucho llegar ni mucho menos hubo reportes de radio sobre algún visitante ¿Cómo se las arregló para llegar tan rápido desde manhattan? Era otra buena pregunta.
 
-No se supone que deberías estar en el evento guardando las apariencias?- Pregunta Joseph medio con un tono que demostraba una leve curiosidad y no demasiado interés.
 

-A la mierda con el evento…no me perdería esto por nada en el mundo- le respondió; y los tres cuartos se convertirían en una hora completa en medio de ocasionales comentarios de poca importancia. El líder de la cuadrilla de mercenarios se pasea nervioso por el hall, uno de los hombres apostados en el perímetro lleva 7 minutos sin reportarse por radio por lo cual decide dividir la guardia en 2 grupos y salir a buscarlo; Von Müller le autoriza y sonríe por lo bajo “ya está aquí”
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Anne Meissner el Miér Nov 12, 2014 8:56 am

No desvío la mirada, comprendo lo que está tratando de hacer y me reprendo el no haberme percatado antes de su verdadera intención. Pude haber evitado todo ese contratiempo no subiendo a la limusina y adquiriendo una actitud de adulta.

- Ojalá pudiera engañarme nuevamente como lo estaba hace un tiempo y no creer las palabras horribles que escapan de tu boca.

Ingresé a la mansión siguiendo los talones de aquella figura alta e imponente. No podía haber menos coherencia en aquel hombre y su entorno que lo que llevaba dentro de sí: contaba con una apariencia majestuosa, tenía poder y dinero; pero algo extraño había y por fin podía vislumbrarlo, el conjunto ideal de lo que era Von Müller estaba manchado sin distinción con un abanico de malas maniobras y pensamientos. Lorenzo tenía mucha razón, él era distinto a todos los demás. Él era dominante y ocultaba muchos más misterios que los que mostraba en público, unos que me parecían imposibles de descifrar.

El interior de la mansión se encontraba vacía. Los muebles, cuadros y cortinas que recordaba, no estaban en su lugar ni tampoco sobre el piso. El piso de mármol de Carrara estaba pulcro y contrastaba con el color marfil de las paredes y sus cornisas antiguas, sin rayones ni picones. Todo estaba bañado con el ordenado vacío y el eco de los movimientos y murmullos del tercio de los hombres que se habían refugiado en el interior, en las esquinas y recovecos de aquella infraestructura. Pero no era eso lo que me preocupaba, los guardias pasarían a segundo plano en un abrir y cerrar de ojos o mejor decir, con el despertar de aquel tono de voz delicado y penetrante que resultaba más familiar que todo lo que hubiera esperado de aquel lugar.

-Francis?!

Los cabellos negros que hace unas horas atrás estaban cuidadosamente armados en un elegante moño ahora cubrían loss hombros y espalda de mi hermanastra. Una oscura y brillante manta de sedosos cabellos, que me recordaban a Marie. corrí a su encuentro y me acerqué a ella, más que para alcanzarla, convencerme de que aquella visión es real. Y lo era... ella se aparta de mi, renegando mi tacto.

-Joseph...crees que me perdería el ver este rostro tan inocente, revolucionado emocionalmente?

"a qué te refieres?" La tomo por el brazo y la retengo unos instantes que parecieron eternos. Ella debía de estar con los demás, era imposible que hubiera llegado sin que la notáramos. -Qué haces aquí, cómo es que ingresaste?

Sus miradas cómplices, sus sonrisas trémulas...Ellos sabían algo que yo ignoraba. La impotencia y desesperación se tornaron emociones primarias en mi interior; algo importante iba a suceder y no podía imaginar siquiera como reaccionar ante ello. Los hombres armados, la antigua casona vacía, Francis con su actitud  fría y distante y finalmente Joseph... Joseph y su febril necesidad de control, nunca antes mostrada en mi presencia.


-Qué sucede?...ALGUIEN HABLE DE UNA VEZ! Qué es todo esto?
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por lorenzo castiglione el Vie Nov 14, 2014 4:03 am

El comandante Alistair Benfield era respetado por sus hombres, sus años de servicio en el Armada Británica le habían valido suficiente experiencia para ser un líder justo y carismático, había estado destinado en Kosovo e Irak  en ambas misiones tuvo servicio destacado y abandono las filas de la institución para dedicarse ser  un “consultor de seguridad privada” un negocio  que era considerablemente más lucrativo. Consultor de seguridad privada, era la forma en que los mercenarios se hacen llamar en tiempos modernos, para evitar las connotaciones negativas y peyorativas de dicha palabra… pero eso no significaba que ellos hayan dejado de ser lo que siempre han sido.
La competencia de las milicias privadas de Armstech no estaba en cuestión, ellos eran indiscutidamente los mejores y decir que incluso el mejor de los mejores puede tener un mal día, sonaría como una apología barata… si, era probablemente más justo decir que no había sistema de seguridad, por estricto que fuese, 100% infalible.

Ni los centinelas de los cierres perimetrales, ni el excelentísimo comandante Benfield, Joseph o Anne se percataron que el conductor de la limusina no era el habitual… y no es que los protocolos no consideraran un estricto control sobre los empleados, de echo debían identificarse cada vez que entraban y salían, pero  los choferes solo eran controlados durante el inicio y termino de su jornada  no durante la misma y mucho menos si el jefe estaba abordo; su tiempo es demasiado valioso y su genio muy explosivo.
Un conjunto de pequeñas circunstancias muy específicas que permitieron a Lorenzo ingresar a la guarida  sin tener que disparar un solo tiro.

Observo a Meissner a través del espejo  retrovisor  tal como había echo a lo largo de todo el camino; ella tardó en salir del vehículo, la negativa ante las galanterías de aquel sátiro de mal vivir consiguió sacarle una sonrisa, pero eso no cambiaba el hecho de que la presencia de ella lo complicaba todo. Ni siquiera tenía un plan de escape para sí mismo ¿Cómo iba a sacarla a ella?.
Apoyo su cabeza en el volante del vehículo meditando sus opciones; uno de los mercenarios le golpeo la ventanilla y le hizo la seña de que debía circular… condujo hacia el hangar donde  todos los vehículos militares y civiles eran aparcados, revisados y apuntados en un libro de registros.

Durante el registro Lorenzo se vio en la obligada necesidad de neutralizar al centinela encargado de la vigilancia en los hangares, quien fue el primero en darse cuenta que entre el conductor habitual y el actual impostor había una diferencia de edad y contextura bastante grosera; juveniles 26 contra los casi 40 del chofer además de un evidente sobrepeso. Afortunadamente el vigilante estaba tan acostumbrado a tareas rutinarias que no supo cómo reaccionar ante un intruso; Castiglione tuvo regalada en bandeja la posibilidad de quitarle el arma y noquearlo de un culatazo.

Los próximos 40 minutos serían utilizados en 3 labores:

-Sabotaje de todos los vehículos.
-Conteo y evasión de fuerzas enemigas.
-Crear una distracción.

El primer punto fue el más sencillo pero a su vez el que más tiempo requirió, no todos los vehículos tenían las mismas características. Mientras que los vehículos civiles tenían tanques de gasolina fáciles de perforar, los militares y blindados poseían su talón de Aquiles en su parte eléctrica y sus mangueras de conducción de aceite o líquidos refrigerantes.
El conteo inicial de milicianos pasaba de los 20  e intuía que seguramente habría más en reserva, por lo tanto llegar hasta la mansión sorteando las patrullas móviles le tomaría al menos otros 20 minutos y es allí donde la distracción se convertía en un recurso valioso; Lorenzo activo el botón en el llavero de la limusina que abría la puerta del garaje que estaba atada a un extremo por medio de un conjunto de roldanas al gatillo de un fusil de asalto HK416 que le pertenecía al centinela que noqueo en hangar, el arma se dispara alertando a todos los mercenarios en la dirección contraria a la que él se dirige, las patrullas se dividen y el ambiente se vuelve un caos.

“Divide y vencerás”  Una máxima Napoleónica que seguía sin pasar de moda.

El tiempo utilizado por las tropas en reorganizarse e implementar nuevos protocolos fue el mismo aprovechado por Lorenzo para abrirse paso hasta la mansión… eliminando a toda la resistencia en su camino.
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Joseph Von Müller el Vie Nov 14, 2014 4:10 am

Joseph relamió sus labios mientras escuchaba los caóticos reportes a través del radio transmisor de Benfield que estaba parado a escasos metros de él, no parecía preocupado, pero si  pensativo y expectante. Entonces los disparos se escucharon también en los niveles superiores del palacete, disparos y los gritos de los soldados… Joseph  intuía muy bien lo que ocurría, cada hombre tiene su propio sonido y sus sentidos eran suficientemente agudos para percatarse también del sonido de los huesos al romperse o del siseo de una garganta cortada. -Está arriba!- exclama con la sonrisa de alguien a quien le acaban de confirmar un ascenso.
 
Benfield retrae la palanca de recarga en su rifle de asalto y se dispone a subir, sin embargo Joseph le detiene poniéndole una mano en el hombro -Si subes serás una presa fácil déjalo que venga- le aconseja, más por su propia conveniencia que por buena voluntad. Desde el tercer nivel cae el último de los mercenarios  justo en medio del Main hall con la cabeza literalmente puesta al revés.
 
-Hay que darle merito por creatividad- Añade Francis al mismo tiempo que apoya el dedo índice sobre sus labios como si quisiera retractarse de un comentario indebido; Joseph levanta una ceja  y dedica una mirada a Francis, su comentario no le había causado gracia, pero tampoco era motivo de discusión.
 
-Jesus!- Exclama Benfield, a esas alturas intimidado… y no es que no hubiera visto un muerto antes, al contrario él tenía experiencia comprobada en combate; pero el hombre que yacía muerto a sus pies era Igor Zalachenko un especialista en diversas formas de combate con y sin armas… asesinado… de esa forma; era para no creerlo.
 
Una silueta camina  por el balcón del segundo nivel, apoyándose en el pasamano, baja con tranquilidad  y elegancia al andar, se quita el sombrero de chofer y lo arroja como dando una pista del cómo fue que entro; Joseph  hace una seña, ordenándole a Benfield que no dispare al menos no todavía… la silueta camina hasta hacerse perfectamente visible en la tenue luz del recinto.
 
-Sí que sabes cómo hacer una entrada dramática …Emmmnnn… ¿Castiglione? ¿Rosentock?...¿Von Diem? son tantos los alias que has usado en los últimos 8 años que ya ni se cómo debo llamarte-
 
-No te esfuerces… los nombres solo son para los amigos- Le responde
 

-Ahí Lo tienes Anne, el invitado del que te hable-
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Re: Something Wicked this way comes [Anne Meissner]

Mensaje por Anne Meissner el Vie Nov 14, 2014 8:45 am

Sin previo aviso, aquella fijación que tenía por sobre ellos se vio interrumpida por disparos, que me alertaron, obligándome a bajar mi torso y proteger mi cabeza. Mis palmas cubrieron los oídos para evitar el sonido del estruendo. Estaba siendo testigo de una incipiente batalla que no ocurría muy lejos de donde estábamos y mi pregunta reiterativa era si Francis y Josh habían estado expectantes de que ello ocurriera o simplemente los había tomado de sorpresa, tal como me había tomado a mi.  Sus miradas transmitían satisfacción y quizás un ápice de resolución. Ellos no estaban sorprendidos.

Entreabrí mis ojos para chocarlos con el cadáver de un hombre. Su cabeza estaba girada y la piel de su cuello asemejaba a la de una tortuga cuando hace torsión. No había sangre ni aperturas por donde se viera la carne abierta, pero era esa imagen mucho más potente que cualquier charco de sangre... Tanteé en mi cartera de manera nerviosa, buscando aquel borde metálico y sinuoso de mi Taurus 85, deseando haber estado más despierta durante la mañana antes del funeral, para así cargarla por completo.

 "el invitado... aquel del que te hablé"  El suave murmullo de Joseph perforó el aire y golpeó mi sien con fuerza, interrumpiendo mi búsqueda. Y entonces una sombra atlética descendió a paso lento y cuidadoso, a un ritmo que me resultaba demasiado familiar, por aquella escalera imponente.

- no...

Cubrí mi boca en un acto reflejo no mucho tiempo después del intento de humedecer mis labios. Los latidos de mi corazón eran perceptibles a través de mis dedos y en mi frente...podía sentirlos a través de todo mi cuerpo, como si en un acto de evitar la desesperación éste quisiera escapara a través de mi piel.

Aquel cuadro nítido iba deslavándose poco a poco, tornándose tenue y con desenfoque, perdí la audición y el sentido del tiempo. Lorenzo Castiglione estaba frente a mi, atrayendo de golpe todos los recuerdos de una sola vez. La bilis subió por mi garganta, las lagrimas se acumularon como agua de lluvia en un estanque y mis rodillas comenzaron a vibrar, tentadas de hacerme perder el equilibrio.

"por qué?.. porqué tú, porqué ahora?"

Mis manos añoraban acercarme, abrazarlo y retenerlo, era un deseo casi incontrolable y tambien una misión imposible. Gritarle que se marchara, parecía lo más elocuente... que huyera del lugar y evitara caer bajo las manos de la policía, de mi hermanastra y de los misteriosos planes de Joseph. Castiglione seguía siendo un rehén ante la sociedad y aunque yo creía en su inocencia y hacía oídos sordos a todo lo que pudieran decir sobre él, estaba sola frente a todos. Mi voz no tenía valor ni peso.

Como podría explicar este sentimiento tan espontáneo y contradictorio?...comprendería el nudo que tenía en la garganta? No había tiempo, no cuando el dilema estaba frente a tus narices y se debía actuar con premisa, esto no era un sueño... esto era la realidad, la triste y dura realidad..."no sé tu nombre... acaso un nombre podría darle forma a lo que siento?.. acaso el saberlo me daría importancia por sobre los demás?"

Mis tacones titubearon sobre el piso de mármol, permitiéndome avanzar torpemente a tropezones -Lorenzo... Mi mano derecha ascendió hasta mis clavículas cuidando, por sobre el abrigo, aquel colgante que le había robado hacía unas noches atrás. El colmillo estaba cálido y la curvatura era suave tal como las emociones que me provocaba aquel extranjero.

-no... no deberías estar aquí...
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